24 de marzo de 2011

La Dama del Claro XXXI


Te he visto.

Acabo de verte en la distancia.

Sé que eres tú, nunca podré olvidar el dorado de tus cabellos no el movimiento de tus hombros al caminar. Nunca podré olvidarte.

Corro hacia ti, desesperado, importunado por primera vez por el peso de la pequeña que llevo en brazos, aunque procuro que ella no note mi agitación. Estoy tan cerca… y de repente estás de nuevo muy lejos de mí. Tan lejos que te siento inalcanzable.

Espera, te has parado y me miras y me sonríes y me saludas con la mano. Mi corazón, ese que creí haber perdido para siempre, estalla en mi pecho. Bombea y palpita, lo estoy notando, por primera vez en años lo estoy notando. Las piernas me flojean y me impiden correr con velocidad hacia ti. No puedo creer que estés aquí, en el norte, después de tanto tiempo… no puedo creer que me esperases. Ishbell… no puedo creer que me estuvieses esperando.

Y no estás sola, contigo está el pequeño, cogido de tu mano esta Aleph. El pequeño y risueño Aleph, al que perdí en el pasado desencadenando mi locura. No puedo creer que ambos me estéis esperando después de todo.

No os vayáis, no os vayáis… esperadme. Pero os alejáis de mí, os perdéis en la niebla y en la oscuridad. Esperadme, he llegado. Después de tantas luchas, de tantas muertes, después de tanto sufrimiento y de vagar mi condena, he alcanzado mi destino. Ya no soy una sombra, ya soy de nuevo un ser entero. Ya soy de nuevo… estoy aquí. No os marchéis.

Por favor… no os marchéis. Quiero contaros que he cambiado, que ya no soy el asesino despiadado que os mató a los dos. Por favor, necesito que me escuchéis, necesito volver a veros, por favor… dejadme salir por fin de esta condena que yo mismo me impuse. Dejadme ser de nuevo un ser completo. Esperadme…

Mi mirada se nubla a causa de las lágrimas… ¡estoy llorando! Solo los dioses serán testigos de este hecho, nunca he llorado, ni siquiera cuando encontré a Aleph lo hice, ni siquiera cuando tuve que matar a Ishbell. Estoy llorando…

Estoy cansado, estoy tan cansado…

Caigo de rodillas en el suelo rocoso del norte. Siento una punzada en las rodillas, pero apenas noto el dolor y la sangre que rezuma de mis nuevas heridas. Solo puedo pensar en Ishbell y en Aleph y en la pequeña que está en mis brazos. Solo puedo pensar en ellos, yo no importo lo más mínimo. Solo ahora caigo en la cuenta de que yo no valgo nada, de que soy un ser que los dioses deberían castigar.

Quizá lo hagan. Quizá esté cumpliendo parte de su castigo.

Estoy tan cansado…

Tiemblo. Ya no puedo más. El norte era una trampa, un señuelo ¡estúpido! He caído en mi propia trampa. Solo lo siento por la pequeña, cuyo destino está ligado al mío. No puedo seguir adelante, no tengo fuerzas, estoy sumamente cansado.

La dejo con cuidado en el suelo, poniendo especial atención en que no tenga piedras bajo la espalda o a su alrededor, después me quito el amuleto y lo pongo en su cuello blanquecido, adornado con runas de plata. Es tan bonita. Es un ser tan tierno y delicado… me hubiese gustado verla crecer, ser para ella algo así como un padre. Hubo un tiempo en el que me habría encantado ser el padre de Aleph… pero le perdí…

A esta pequeña la he traído hasta el norte. Espero que los dioses la amparen. Yo no puedo más, estoy muy cansado para poder hacer nada más. Finalmente la fatiga, el dolor, el frío y el esfuerzo podrán conmigo, después de tantos años de batalla.

No llora, es fuerte. Es más fuerte que yo.

Dos lobos cuidan que nada turbe su descanso, ellos y mi hoja negra son todo lo que quedan.

Junto a la pequeña, con una sonrisa triste en mis labios, finalmente caigo, abatido al fin.

La he traído hasta el norte.

La he salvado.

Ishbell. Todo lo he hecho por ti.

La noche se cierne sobre mí.

Todo es noche.

Yo soy noche.

Por fin me ha llegado el turno de visitar a la muerte.

Adiós…

2 comentarios :

Yosu Rc! dijo...

Jo, tengo que ponerme al día. Creo que me quedé atascado en el XX o XXI.
Me guardo el resto en un doc para plag... esto, para leer en cuanto tenga un rato libre. :)

Javi dijo...

Ya sabes que tu opinión es importante y muy tenida en cuenta, así que espero que lo leas y comentes... creo que esta historia, por lo menos, es divertida.

El otro día José Luis la describió con un adjetivo que me encantó, me dijo que era adictiva...