22 de marzo de 2011

La muñeca de porcelana

Nik se acurrucó en un rincón. Sabía que tenía que ponerse bajo la mesa de la cocina o bajo el umbral de una puerta, pero no se atrevía a moverse en medio del temblor. A su alrededor todo se movía y se caía, rompiéndose en mil pedazos. Cuando vio caer la muchacha de porcelana que su madre tanto quería no pudo evitar ponerse a llorar, pensando en dónde y cómo estarían sus padres...

Un estrépito monstruoso le hizo gritar de terror, el tejado se derrumbó sobre su cabeza. Nik tuvo el suficiente aplomo como para mirar cómo la madera se le caía encima, desmigajada como un bizcocho aplastado por dedos ansiosos. Todo ocurrió a cámara lenta… sabía que los escombros iban a encerrarle y encadenarle a la oscuridad, quizá para siempre…

Y cuando ya sentía las primeras briznas de polvo sobre su cabeza vio los ojos azules de una niña pequeña que le sonreía y ofrecía una mano blanquecina. No sabía si cogerse de su mano o seguir acurrucado, llorando junto a la pared. En un impulso se aferró a la mano tendida por la pequeña y salió al sol justo cuando su casa se desmoronaba completamente, convirtiéndose en un amasijo de madera, piedras y cemento…

Alguien le llamó en la distancia, al mirar vio a su madre corriendo hacia él con los brazos abiertos. Fue el mejor abrazo de toda su vida. Abrazado a su madre escuchó la voz de su padre, que se acercaba desde el otro lado de la casa. Los tres estaban bien. Nik buscó a la pequeña que le había salvado. No la encontró, pero de pronto, a sus pies, se topó con la muñeca de porcelana. La cogió y vio sus ojos azules de niña pequeña y sus diminutas manitas blancas…

2 comentarios :

FRANCISCO LEGAZ dijo...

La literatura nos permite usar fenómenos como la cámara lenta, cosa que la realidad nos prohibe, porque en ella todo ocurre tan rápido...

Javi dijo...

Francisco, esa es una de las razones por la que los que preferiríamos que todo fuese algo más despacio amamos tanto la literatura, porque en ella podemos recrearnos en los detalles más o menos importantes.