29 de marzo de 2011

La ONU tiene artrosis


Ya estamos en Libia, batallando por la salud de un pueblo masacrado por un gobernante que, ahora por fin nos hemos dado cuenta, siempre ha estado loco, aunque fuese ese loco que tan bien nos venía hasta hace un mes y medio… en fin. Dicen que más vale tarde que nunca, pero yo eso se lo preguntaría a los pueblos que sufren los dictámenes de sátrapas y dictadores o a los libios de bien que, durante semanas, han sido asesinados por las tropas fieles a su mandamás. No me gustan las guerras, no soy partidario de empezarlas, pues al final siempre acaban dañando a los mismos, a los más débiles y terminan destruyendo aquello que tanto costó construir a sus sufridores, pero hay ciertos casos en los que se convierte en un mal inevitable, en el único medio para conseguir que un pueblo entero deje de estar bajo el yugo esclavizador de unos pocos y albergue la esperanza de un futuro mejor.

El caso de Libia es uno de esos casos inevitables en los que hay que estar sí o sí. Gadafi ha terminado de perder los estribos, se ha desenmascarado como lo que es, un matón y un terrorista y no le importa lo más mínimo su pueblo, ya ha dicho varias veces y de una manera zafia y amenazadora que hará cualquier cosa para mantenerse en el poder, a costa de la vida de los libios y de cualquiera que se ponga a tiro de su locura insana.

Ya estamos ahí, finalmente las Naciones Unidas han decidido actuar en Libia… demasiado tarde. Dicen que cuanto más tardas en ponerte a arreglar algo más te cuesta solucionar el problema. La ONU tendría que hacérselo mirar, no podemos ser observadores de una masacre y no actuar hasta semanas y semanas después. Cada vez que veo algo en lo que esté involucrada la ONU, pienso en algo demasiado lento, demasiado burocrático, demasiado ajeno al mundo en el que vive.

Algo tiene que cambiar en nuestro mundo y la ONU es una de esas cosas que tiene que cambiar lo antes posible, no podemos permitir que tarde tanto en reaccionar ante los males que sacuden a los que se supone que debe defender. No podemos seguir permitiendo que bajo el amparo de una cúpula millonaria, a salvo y a costa de sus pueblos, estos seres de traje y corbata sigan tardando semanas en reaccionar ante las injusticias, catástrofes y masacres nos sacuden cada día.

Si no puede correr más o ser un ente más ágil y útil a la población mundial, la ONU debería jubilarse y dejar paso a una nueva organización más joven, rápida y efectiva, que no se preocupase tanto por las formas, los negocios internacionales y por las reuniones bajo cúpulas millonarias y sí lo hiciese del bienestar de las personas que, se supone, debe proteger. La ONU está muy vieja o mal gestionada. Ojalá en el futuro se convierta en otra cosa mucho más útil y realmente representativa de lo que es a día de hoy. Solo así podremos construir realmente un mundo mejor.