8 de marzo de 2011

La propuesta de Dios


Un día Dios bajó al mundo. Fue en una de las tediosas reuniones de la ONU y pilló allí a todos los mandatarios mundiales. Bajo la millonaria cúpula de estalactitas temblorosas anunció que ya se había cansado del sufrimiento humano y que traería la deseada paz al mundo, acabaría con las enfermedades, el hambre, las necesidades, los bancos, las hipotecas, el paro...

Para ello solo pedía una única condición. Quería disponer de un niño humano a su antojo, para lo que él quisiera. Seleccionó uno entre los millones de niños que morían de hambre cada año, lo situó en el centro de la sala, ante todos los mandatarios y dijo que él sufriría durante incontables años todas las torturas imaginables, a cambio de su sufrimiento el resto del mundo sería feliz...

Los mandatarios discutieron durante horas y horas, en presencia del niño y de Dios sobre qué debían hacer y al final, impulsados por la visión de aquel maltrecho pequeño, le dijeron a Dios que no podían hacerlo, que el mundo no podía basar su felicidad sobre el padecimiento de un niño. Dios se encogió de hombros y se marchó con una sonrisa, tal y como había aparecido. Treinta años después, aquel niño encabezó la revuelta mundial que destruyó el mundo para siempre...

4 comentarios :

Relatos de sal dijo...

Curioso relato, aunque peligroso por su mensaje...Creo que la humanidad hizo bien, a pesar de que el niño fuera un pequeño lucifer, dictador en potencia, pues no puesieron el parche antes de la herida. Tu microrrelato me ha recordado una noticia que leí hace poco, acerca de los avances producidos en la detección de personalidades delictivas y peligrosas en niños menores de tres años...¿Te imaginas que pudiéramos saber que un recién nacido será un sociópata asesino? Es un poco como la película de Spielberg "Minority Reports", ¿no crees? ¡Un abrazo!
Francisco

Javi dijo...

Francisco, el micro me ha salido con varios asuntos. En primer lugar la toma de posición en cuanto a lo que tú harías en un caso similar, el segundo es una crítica evidente a las reuniones de la ONU, a su modo de actuar y a la dichosa cúpula de las narices y en tercer lugar a que, si nos dejan crecer, todos podemos ser capaces de cambiar el mundo. Igual que en este caso el niño lo acaba destruyendo también podría haber traído esa paz prometida por Dios.

Relatos de sal dijo...

Javier:
Yo hubiera hecho lo mismo que los mandatarios de la ONU en tu micro: no condenar a un inocente.
Discúlpame, pero no he sido capaz de ver la crítica a la ONU (entiendo que, por una vez, actúan correctamente).
Y, por último, con la decisión tomada, y como tú mismo señalas, se arriesgaron a eso: a que el niño destruyera el mundo o fuera su salvador.
¡Un abrazo!
Francisco

Javi dijo...

Vaaale. Reconozco que la crítica es demasiado sutil y que hay que cogerla con pinzas, es verdad... pero la voy a explicar.

La cosa no es que al final obren ni bien ni mal (en mi opinión aciertan, por supuesto). Sino que son capaces de ponerse a discutir durante horas sobre una cosa así, cuando tanto tú como yo (y cualquier persona en su sano juicio) no habría necesitado ni un par de minutos para decidir...

En fin. Buenas noches Francisco, me encanta que comentes y des tu punto de vista. Enriquece el texto y la opinión personal.