24 de marzo de 2011

Resolución tardía

Una vez más y como siempre, llegamos tarde. Al aterrizar y salir precipitada pero ordenadamente del helicóptero, tal y como tantas veces habíamos entrenado, nos situamos en las posiciones estratégicas para controlar todo el perímetro. Las armas estaban preparadas y nuestros cuerpos desprendían la adrenalina necesaria para el combate. Estábamos listos para empezar...

‎...y no era de extrañar que lo estuviésemos, llevábamos días esperando que diesen luz verde a la operación y por fin, casi dos semanas después del inicio del problema, estábamos al fin sobre el terrero. Nos movimos con precisión vertiginosa, éramos el mejor grupo de asalto, nos desplazábamos como si fuésemos uno solo. Siete personas y un mismo propósito...

Al poco de llegar ya supimos que algo no iba bien. El aire era pesado y pestilente. El ambiente lóbrego y el silencio no ayudaban en absoluto. Alcanzamos el objetivo fijado en pocos minutos. Habíamos llegado. Salvaríamos a esas personas… pero al llegar solo encontramos sus cadáveres pútridos. Habíamos llegado demasiado tarde… una vez más y como siempre, llegamos tarde.

1 comentarios :

La atalaya de la bruja dijo...

Como el Conejo Blanco... siempre tarde...