7 de abril de 2011

La visión del mundo


El discípulo se sentó frente al maestro. Cruzó las piernas y esperó pacientemente. A su alrededor soo el viento soplaba, nada más se movía. Contempló con deleitación el cielo azul, las cumbres nevadas, el paso de un yak en la distancia y el caminar pausado de un pastor. Todo en aquel lugar era armonioso y se esforzó por ser parte del ambiente. Amortiguó su respiración y dejó de pensar en nada que no fuese la tranquilidad y la paz mental.

-Hijo mío -la voz del maestro rompió el silencio de repente, como siempre ocurría. El chico esperó a que la sabiduría de su mentor asomase y cayese sobre él como una lluvia fresca- todo está muy mal, lo veo todo negro...

El discípulo miró a su maestro con atención y tras escrudiñarle durante varios minutos y contar cada arruga de su frente, meditó las palabras escuchadas, las rumió durante casi una hora, tras la que miró al anciano de la montaña y le dijo -¿y si prueba usted a quitarse la venda esa de los ojos?

El maestro, por una vez, tuvo en cuenta la palabra de su alumno, desde aquel día su visión del mundo cambió para siempre.

2 comentarios :

La atalaya de la bruja dijo...

Jajajaja a veces la solución más sencilla es la adecuada. Saludos.

Susana Inés Nicolini dijo...

Hola Javier, acabo de descubrir tu blog mediante el Face. Me ha encantado. Me hago tu seguidora, y te invito a conocer los míos. Será un placer verte por allí.
Un abrazo desde Buenos Aires