25 de mayo de 2011

Donde se oculta el olvido

 
 
El desierto del Olvido
es un hogar sin estrellas,
una ciudad vacía
poblada de nubes negras
en sus calles grises, somnolientas,
en sus arterias estrechas
puede verse un niño oculto
perdido entre sus callejas
mirando al cielo baldío
donde despunta cual mancha
tras la noche
un amanecer oscuro
amenazante de tormenta,
el chico se encoge helado,
el polvo le azota el rostro,
y se estremece
al descubrir tras una esquina,
desechados para siempre
risas, cantos, llantos, rimas
y promesas.

El desierto del Olvido
es un sillón gastado,
un sueño incumplido
una mesa sin calor y yerma,
allí,
entre susurros murmurados
junto a edificios sin alma
se pierden por las cloacas
abrazos, besos, juegos
y caricias,
el niño, tras un murete encogido,
descubre un amor muriendo
cuando ya está malherido,
y siente en su alma un peso,
siente su pecho vacío
y se ahoga de dolor
por esos amantes perdidos.

El desierto del Olvido
es un infierno de hormigón armado,
un cementerio de ilusiones,
un huerto muerto y sin cosecha,
en sus días asfaltados
no hay lugar para las noches
y el verso o la pasión son prohibidos,
la música es un eco lejano,
la risa un incierto gemido,
allí, el niño escondido, se sabe gris,
oculto, solo, perdido…
El desierto del Olvido
es una tumba,
un monstruo infame y dañino,
el olvido está más allá de la muerte,
es el peor de los castigos
y si caes en sus garras rugientes
no habrá en el mundo quien
te salve de su eterno destino.
 

1 comentarios :

KOKORO dijo...

Hermosa poesía que guarda en ella grandes verdades.

Javier, saludarte y aunque no suelo comentar por falta de tiempo, que sepas que sí te leo y que además te tengo enlazado en mi blog.

Un abrazo