3 de mayo de 2011

Huida bajo la tormenta


Corría bajo la lluvia, sin importarle empaparse o resbalar en algún charco embarrado. Solo pensaba en correr, correr y alejarse de aquel lugar siniestro, de aquella casa oscura en la que había pasado su niñez. La lluvia se tornó granizo y por encima se pudo escuchar un crujido en la noche. El destello hizo que se detuviese, un rayo acababa de partir en dos un árbol a apenas dos metros de él...

era evidente que la tormenta no iba a dejarle marchar, pero esta vez era diferente, esta vez no pensaba rendirse, esta vez estaba preparado. Contuvo el aliento mientras repasaba mentalmente las palabras. Las había leído casi un millón de veces y las había memorizado noche tras noche desde hacía más de diez años. Esta vez la tormenta no iba a detener su huida, esta vez se marcharía para siempre...

Los relámpagos convertían la noche en día y los truenos retumbaban al compás de sus pasos, pero estaba tranquilo, había estudiado y meditado mucho cada uno de sus movimientos, estaba preparado, esta vez lograría escapar. Las palabras bullían en su garganta, se agolpaban en el paladar, prestas a surgir y detener la tormenta. Estaba preparado... escaparía... levantó las manos hacia el cielo y entonó la conocida salmodia. Estaba preparado, lo sabía. Había repasado el sortilegio más de un millón de veces... y al final lo consiguió, como había supuesto esta vez sí estaba preparado. Su cuerpo se esfumó en la noche y su energía se unió al último relámpago que surcó el cielo de la noche, se voz fue trueno y su piel fue lluvia. Al fin lo había conseguido, había logrado huir para siempre...


2 comentarios :

Marcos DK dijo...

WoW! si no puedes con ellos, únete a ellos. Qué manera de fugarse.

Un corazón enamorado dijo...

Es que no se fugó, siempre que llueva y truene, ahí estará, fundido a los caprichos de la naturaleza.