5 de julio de 2011

El lector


Al pasar junto a él y verle pegado a un libro, le miraban con extrañeza y articulaban expresiones varias, casi siempre acompañadas de erudiciones como "¡qué, culturizándote!" o "aprendiendo ¿no?"

Él les miraba de reojo, ya ni siquiera les contestaba, había decidido que no tenía ningún sentido hacerlo, pues con muchos de ellos ya había mantenido aquella "conversación" con anterioridad.

Apenas levantaba la vista del libro en cuestión y guardaba para sí una sonrisilla de, sí, por qué no decirlo, de suficiencia y una bizna de soberbia. Después, olvidado por aquellos seres de ida y vuelta, volvía a su lectura, sabiendo que todos aquellos comentaristas jamás conocerían el deleite que produce leer un buen libro.

1 comentarios :

Benito Olmo dijo...

¡Cuántas veces habré oido esas mismas expresiones en boca de amigos y conocidos cuando me veían con un libro en las manos! El día que publqué mi primera novela volvieron a mirarme, pero esta vez con extrañeza. como si acabasen de descubrir lo que había estado tramando tanto tiempo...

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