21 de julio de 2011

El viajero de las letras

Tenía miedo de abrir el libro, la última vez las cosas no habían empezado demasiado mal, pero pronto se complicaron y le mantuvieron en tensión horas y horas. A veces piensa que fueron días e incluso meses, no sabía con exactitud cuánto tiempo había estado atrapado. Solo al llegar al final había podido dejarlo a un lado y regresar a la vida normal...


Tras meditarlo durante más de media hora se sentó en su sofá preferido, el que tenía los brazos carcomidos por el paso del tiempo, sonrió, ese sofá había vivido tiempos mejores, debería tirarlo y comprar uno nuevo. Pero no lo haría, sabía que no, sabía que era un recuerdo de tiempos pasados, tiempos mejores. Era un recuerdo de cuando no estaba solo…

Pasó casi media hora más sentado en el sofá, rememorando el pasado que nunca regresaría, rumiando su soledad. Pero, finalmente abrió el libro, sabía de antemano que lo haría. Comenzó a leer la primera línea cuando el reloj marcaba las doce de la noche, ese era el trato… no había pasado de la primera página cuando notó el olor salobre del mar y escuchó el rugido de una tormenta sobre su cabeza… ¿por qué le gustarían tanto las historias de piratas? Ya estaba otra vez en un barco corsario, rumbo al Caribe y sin saber si esta vez sería polizón, capitán, tripulante o prisionero. Tanto daba, fuese como fuese, estaría a punto de morir más de una vez antes de poder escapar de la novela.

3 comentarios :

Yosu Rc! dijo...

Te voy a poner un apodo: "escritor fotógrafo".
Es increíble cómo eres capaz de formarte una imagen en la mente, y partiendo de ella, escribir estos microrrelatos.
A veces te envidio, chico...

Carlos Gamissans dijo...

Me gustan tus cuentos, Javier. Las narraciones tienen tensión y mantienen el interés que despiertan.

Saludos de un "tertuliano-escritor" de Facebook.

Javi dijo...

Gracias Yosu... me encanta el apodo, jejeje. Y de envidia nada... al menos hasta que no me haga millonario con estas cosas.

Gracias Carlos, un placer saber que estás leyendo.