19 de agosto de 2011

El Bastón Rúnico - Reseña

Michael Moorcok

Michael Moorcock es de esos autores que uno odia o idolatra según avanza a través de sus páginas y sus lecturas. No es un escritor ante el que uno pueda quedar indiferente. Hasta ahora solo había leído Los cuentos del lobo blanco, de entre los que podría sacer muchos cuentos geniales de fantasía y/o ciencia ficción, y algunos que… bueno, pues que no me gustaron demasiado.

Leí estas “Crónicas de Dorian Hawkmoon” gracias a una recomendación que me afirmó que estaba ante uno de los libros fantásticos que había que leer sí o sí… y bueno, tras leer sus más de 600 páginas (hay que decir en honor de la verdad que, aunque sea un solo libro, agrupa cuatro volúmenes diferentes), puedo decir que teniendo una trama, personajes y directrices estupendas, siendo emocionante, vibrante y lleno de aventuras geniales, no es uno de esos libros que engrosarán mi lista de favoritos el día de mañana.

Demasiado Moorcock para un solo libro

Como he dicho en el titular, me parece que es demasiado para un solo tomo. Tiene mil tramas, aventuras, criaturas, artefactos, viajes, situaciones y metas diversas, uno no sabe demasiado bien nunca si está acompañando a un héroe o a un loco (el juego de Moorcock entre la heroicidad y la locura es algo que atrae bastante de esta lectura). La historia en sí es buenísima, aunque con un final demasiado precipitado y poco elaborado para todo lo que nos ha contado hasta alcanzarlo, sus líneas maestras me han gustado y resultan apetecibles por lo que cuentan, la lucha de unos pocos resistentes ante un imperio todopoderoso y sanguinario, pero a veces, esa lucha se diluye en las millares de aventuras que corre el protagonista en su viaje en busca de mil cosas diversas, cada cual más extraña e imaginaria.

La imaginación de Moorcock es tal que llega a apabullar en algunos momentos (por lo menos a mí, que no me suelo asustar ante nada), lo mismo nos encontramos con artefactos mágicos, como pseudo-helicópteros que combaten en el aire frente a flamencos gigantes…

En líneas generales el libro está muy bien, aunque por momentos a mí se me hizo largo y aburrido, quizá peca un poco de demasiado en todo. Muchas batallas, muchas escaramuzas, muchas huidas, muchos aliados, muchos enemigos encarnizados… lo dicho, un poco de demasiado en todo (o eso creo yo). Aun así, me ha parecido encontrar algunos detalles que me he encontrado en lecturas y películas recientes, lo que dice mucho a favor de este libro y de su autor.

Una de las cosas que más me atraen de Moorcock y su Multiuniverso es que nunca sabes bien al leerle si estás ante una trama de Ciencia Ficción o de Fantasía Épica. Ya lo dijimos al hablar de Elric, su “padre” literario nos habla de un único héroe capacitado para ofrecer sus servicios y desfacer entuertos tanto en el pasado, como en el presente o en el futuro.

Ya os digo que no me ha entusiasmado esta lectura, aunque reconozco todos sus méritos. Tampoco me ha gustado demasiado su final complaciente con el héroe o algunas de las ideas defendidas por el autor, aunque sí me ha gustado esa valentía para que una heroína protagonista combata en sus propias batallas y no sea la típica princesa que aguarda en la torre a su héroe valeroso. Algo que en 1967 no era tan común como lo es hoy en día (bueno, en algunas lecturas solamente).

Cuatro libros componen las Crónicas de Dorian Hawkmoon: La joya en la frente (1967, la mejor de las cuatro), El amuleto del dios loco, La espada del amanecer (1968) y El bastón rúnico (1969).

Cuatro libros contra las tiranías… aunque de aquella manera, contra las injusticias y a favor del héroe eterno, ese que siempre aparece para salvarnos en cualquier situación, aunque él mismo las pase canutas para conseguir sus objetivos y sea herido, torturado, encerrado, perseguido y deportado.

Un libro para aprender que los héroes también lo pasan mal y que las tiranías terminan devorándose a sí mismas.

Para amantes de la fantasía y, sobre todo, de la mente imaginativa y desbordante de Michael Moorcock, ganador de los premios Nebula, Guardian, British Fantasy, World Fantasy y John Campbell Memorial.