23 de septiembre de 2011

Falta de atención


Soy de los que se leen todo lo que encuentran a su paso. Lo mismo me da un tomo cualquiera de la enciclopedia, abierto por cualquier página, que el prospecto de las aspirinas o los ingredientes del champú cuando no tengo otra cosa a mano. Otra cosa no, pero leer, lo que se dice leer, leo mucho y con mucho mimo, me encanta leer...

y leer y leer... cuando leo me dejo llevar, me pierdo, no sé ni donde estoy. Incluso leo las etiquetas de los zumos, leches, cereales y demás mientras desayuno, ¡en todos los idiomas impresos! En fin, que soy de esos que les gusta leer, sin más, ¡me gusta leer! Ha quedado claro ¿verdad?

y entonces... si me gusta tanto leer... ¿por qué no me fijé en el estúpido cartelito del ascensor donde pone que no se utilice en caso de incendio?