17 de octubre de 2011

Raza fracasada



He sentido en mí el llanto de la hierba pisoteada,
los trenes raudos, exhalantes de cenizas,
el estruendo del miedo susurrado,
el hambre, la sed,
los temblores infinitos de los miembros,
el castañeo doliente de los dientes,
el inaudito terror a la pérdida,
la derrota,
el temor por nuestros hijos,
la pasión arrebatada,
el dolor intenso de los maltratados,
la amenaza,
lo he sentido a través de las palabras,
me ha dolido, he sufrido,
el temor me ha hecho temblar
y el hambre ha castigado mis entrañas,
mis labios cortados y mis dedos
me han sangrado,
los pies apenas me sostenían
y mi entereza se ha partido en dos,
me han derrotado,
casi he podido verlo, sufrirlo, palparlo…
he llorado al ver gemir al viento
cuando el hombre ya no es hombre,
sino bestia,
cuando no hierve la sangre ante lo injusto
y somos ajenos al dolor,
a la desgracia,
cuando somos rocas inviolables,
mudas, sordas, ciegas,
vanas,
he sentido el desgarrón en mi conciencia
cuando nos he visto impasibles,
peor que malvados,
indiferentes,
cuando somos lo que consumimos
y no lo que soñamos,
cuando la magia es moribunda,
cuando el mundo se puebla de vacíos
y grises
y rumores
y miseria,
cuando, sencillamente, somos…
pero no llegamos a estar.

Hay momentos en la vida
en que me miro en el espejo del pasado
del futuro y del presente
y me hallo desolado ante mi rostro,
desolado por la imagen,
aturdido
y me busco ahí, en el reflejo,
y no me encuentro
y sigo buscando
una esperanza que no llega…
una señal.

Indago en la historia,
me dejo absorber por las palabras
y lamento ser solo un reflejo
de una pasada contienda,
y comprendo día tras día,
horrorizado,
que hemos perdido la batalla,
que estamos condenados,
que no tenemos redención…

pues hemos fracasado como raza…



Este poema merece un pequeño comentario por mi parte.

Quienes ya hayan pasado por el blog en ocasiones anteriores, ya sabrán que mi estado de ánimo suele ser más optimista, pero acabo de leer "Entre tonos de gris", una estupenda novela de Ruta Sepetys, en la que se habla de una familia enviada a un gulag en Siberia y bueno... eso se ha unido a las noticias diarias, a mis recuerdos sobre asuntos parecidos en la Alemania nazi (por fortuna, todos estos recuerdos son parte del pasado y los he conocido por escrito solamente), al hambre, a la miseria y a nuestro consumismo desatado... y claro, no he podido ser optimista en esta ocasión. Espero que este poema, al menos, os pellizque débilmente en la conciencia y os tenga pensando unos minutos en nuestro mundo, con eso me conformo.

Gracias por haberme dedicado vuestros preciados minutos, hasta siempre.

2 comentarios :

OSCURA FORASTERA dijo...

Hola, excelente poema. Y sí, te noto triste y apenado. Como tú bien dices esta raza esta podrida y lo peor de todo es que muy pocos hacemos algo por remediarlo. Yo tengo un haz de luz, de esperanza... me gustaría dar un voto de confianza a la próxima generación, a la educación que di a mis hijos. En la semilla que sembré en ellos y que ellos sembraran en sus hijos. No perdamos la esperanza...

Pisa Daria dijo...

Ahh, humanos despues de todo, pese a la evolución seguimos siendo lo mismo: una bestia maravillosa, tan capaz de crear como de destruir, todos con la capacidad de hacerlo, por que estamos vivos, y eso es la vida ¿no?, una oportunidad para hacer, estar y ser, en un cuerpo en este caso.

Además, el tiempo pasa a todos por igual, sea el azar el que nos tiene viviendo precisamente aquí y ser contemporáneos, pero en su tiempo ya otros se han atrevido a hacer cambios, a su modo en su contexto, y han tenido resultados, para bien o para mal. Recordad, todos con la oportunidad de provocar cambios, ¡eso somos humanos!

Por tus provechosas publicaciones y por leer esto, muchas gracias