18 de diciembre de 2011

Amor de ida y vuelta


Todo comenzó como un juego. Un mensaje velado, una mirada de soslayo, una sonrisa traviesa... después llegaron las horas en mutua compañía, las caricias tímidas, cálidas. Los besos vinieron mucho más tarde, cuando ambos por fin fueron conscientes de que no había vuelta atrás...

Se convirtieron en inseparables. No había momento del día en el que no se buscasen el uno al otro. Tranquilos al principio de su amistad y desesperados poco tiempo después. No eran capaces de vivir el uno sin el otro. En la oscuridad de la cama se desataba la pasión que acumulaban a lo largo de la jornada. Sus caricias eran cada vez más sedientas, sus besos más ardientes, su búsqueda del placer más intensa. Eran dos tormentas desatadas.

Todo comenzó como un juego. Un abrazo más suelto, un beso distraído, una mirada ofendida… después llegaron las horas separados, las caricias olvidadas, frías. Las contestaciones aún tardaron un tiempo en llegar, las discusiones acaloradas se hicieron más patentes y violentas. El odio vino poco después, cuando ambos por fin fueron conscientes de que no había vuelta atrás…

1 comentarios :

María Elena dijo...

Una delgadísima línea separa el amor más intenso del odio más aberrante. Un bonito microrelato.