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"La gran aventura de Sir Wilfredo - El asedio de las sombras"

Una novela para disfrutar de las princesas y de los caballeros.

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La importancia de las librerías

Artículo publicado en Diábolo Magazine

25 de mayo de 2011

El loco


Aquel día empezó a soñar, alboratada y disparatadamente, empezó a soñar con un mundo mejor y más justo. En el pueblo le llamaban "El loco", pero él sabía que los que realmente estaban locos eran todos los demás. Nunca les discutió el apelativo, nunca les recriminó. Se limitó a vivir y a ser feliz. Creo que fue el único del pueblo que consiguió vivir como quiso.

Y al final de sus días, fue el único capaz de recibir a la muerte con una sonrisa y un abrazo fraternal.

Donde se oculta el olvido

 
 
El desierto del Olvido
es un hogar sin estrellas,
una ciudad vacía
poblada de nubes negras
en sus calles grises, somnolientas,
en sus arterias estrechas
puede verse un niño oculto
perdido entre sus callejas
mirando al cielo baldío
donde despunta cual mancha
tras la noche
un amanecer oscuro
amenazante de tormenta,
el chico se encoge helado,
el polvo le azota el rostro,
y se estremece
al descubrir tras una esquina,
desechados para siempre
risas, cantos, llantos, rimas
y promesas.

El desierto del Olvido
es un sillón gastado,
un sueño incumplido
una mesa sin calor y yerma,
allí,
entre susurros murmurados
junto a edificios sin alma
se pierden por las cloacas
abrazos, besos, juegos
y caricias,
el niño, tras un murete encogido,
descubre un amor muriendo
cuando ya está malherido,
y siente en su alma un peso,
siente su pecho vacío
y se ahoga de dolor
por esos amantes perdidos.

El desierto del Olvido
es un infierno de hormigón armado,
un cementerio de ilusiones,
un huerto muerto y sin cosecha,
en sus días asfaltados
no hay lugar para las noches
y el verso o la pasión son prohibidos,
la música es un eco lejano,
la risa un incierto gemido,
allí, el niño escondido, se sabe gris,
oculto, solo, perdido…
El desierto del Olvido
es una tumba,
un monstruo infame y dañino,
el olvido está más allá de la muerte,
es el peor de los castigos
y si caes en sus garras rugientes
no habrá en el mundo quien
te salve de su eterno destino.
 

20 de mayo de 2011

La verdadera y auténtica historia del lobo y los TRES CERDITOS S.L


Muchas veces nos han contado la historia de los tres cerditos, pero ¿creéis que os la han contado como pasó en realidad? Pues no, no lo han hecho, aquí tenéis la verdadera historia de lo que pasó... vaya con los cerdos, cómo se las gastan.

Había una vez un lobo feliz que amaba la naturaleza y vivía en paz con sus vecinos en un bosque alejado de los humanos, para no molestar. Allí, en lo más frondoso de la arboleda se dedicaba a sus tareas y a su familia. Era un lobo ecologista al que no le gustaba el progreso desmedido y defendía al resto de los animales cuando alguien intentaba comérselos o causarles algún mal. Como vivía en ese bosque desde que era un simple cachorro y había ido a la escuela con el resto de los animales de por allí, se había hecho vegetariano, porque era una pena comerse a los colegas y no tener con quien echarse unas risas o jugar a las cartas. Ahora que era mayor, se había casado con una loba preciosa y tenía cinco lobitos con ella, vivía en una cueva situada al oeste del bosque, en paz, enseñando a sus cachorros a convivir y ser felices en su estupendo y frondoso bosque.

Pero un buen día, la paz del pobre lobo se fue a freír espárragos. Todo ocurrió tan de repente que casi nadie se dio cuenta antes de que sucediese. Tres cerdos muy gordos y sin ningún tipo de escrúpulos llegaron al bosque con planos, camiones y herramientas diversas. Iban acompañados de decenas de obreros, arquitectos, carpinteros y soldadores, que lo primero que hicieron fue llenar el bosque de porquerías. Antes de que nadie se diese cuenta de lo que estaban haciendo, talaron varios árboles, arrancaron centenares de metros de hierbas y flores silvestres y alejaron a los animales que vivían por allí, afirmando que eran los dueños de todo aquello, además de constructores muy capaces que venían a enseñar a los animales salvajes cómo se vivía en la ciudad, para que no fuesen tan bestias.

Para ello construyeron tres modelos de casas como las de los humanos, tres chalets pilotos que se empeñaron en enseñar a todo el mundo, afirmando que muy pronto, todos los animales del bosque querrían vivir en sitios semejantes, lo que a todos les pareció una locura.

Nuestro amigo el lobo se enteró muy pronto de lo que pasaba, pues tenía amigos en todas partes y siempre había quien acudía a su cueva en busca de ayuda o de consejo. A pesar de que aquello le olía muy mal y de que no le gustaban esas casas de humanos, prefirió no acercarse demasiado a los cerdos, porque todo el mundo sabía que los lobos se comían a los cerdos y no quería que nadie pensara que iba allí a comerse a los tres recién llegados que pronto serían sus vecinos.

A los pocos días, las casas de los tres cerdos inmobiliarios estaban construidas. Todas ellas llevaban sobre la puerta un cartel de colores muy chillones que decía: TRES CEDITOS S.L. Una de ellas estaba hecha de la paja arrancada de un campo de maíz, que hasta el momento de ser arrancado sin ningún miramiento, había sido cuidado con mucho mimo por los cuervos y las urracas; otra estaba construida con la madera obtenida de la tala indiscriminada de árboles, algo que había conseguido que muchas ardillas y gorriones se quedasen sin hogar de una mañana a la siguiente; y la última… la última estaba edificada con piedras y hormigón, extraídas de manera brutal y muy ruidosa de la montaña que había al lado de la cueva del lobo, que empezaba a estar algo mosqueadillo con sus nuevos vecinos.

Los tres cerdos repartieron propaganda de TRES CERDITOS S.L. y anunciaron que muy pronto construirían enormes urbanizaciones de casas como aquellas por todo el bosque… y claro, al lobo se le hincharon los colmillos. No, no creáis que fue por su fervor ecologista y por el amor al bosque, que también. Sino porque, por lo visto, la urbanización de casas de ladrillo y hormigón, se construiría con la piedra extraída de la montaña en la que estaba su cueva, montaña de la que un papel de los cerdos decía que se tenía que marchar.

Así que, una noche, acompañado de todos los animales del bosque, se marchó hasta donde estaban los cerdos, para hacerles entrar en razón y decirles que el bosque prefería seguir viviendo como siempre y no en ciudades y casas como los humanos. Pero los cerdos se rieron de ellos y afirmaron que eran unos tontos y que no podrían poner barreras al progreso.

El lobo se enfadó tanto, que sopló y sopló y la casa de paja derribó…

Y cuando derribó la casa, se lió la gorda. La casa de paja era la del hermano pequeño, por suerte para él, la paja no pesa mucho, así que, aunque muy asustado, logró salir de debajo de la montonera amarillenta, resoplando mucho, porque tenía sobrepeso y no estaba acostumbrado al ejercicio. Por un momento, quiso cantarle las cuarenta al lobo, pero al ver que el lobo estaba acompañado de todos los animales del bosque, no se atrevió a hacerlo y salió corriendo a casa de su hermano mayor, que era el que estaba en la casa de madera.

El lobo no quería seguir discutiendo y prefería marcharse a su casa, suponía que debería pagar los desperfectos del edificio y no quería meterse en más problemas. Pero los animales del bosque le obligaron a seguir adelante en su denuncia de la situación y el lobo llegó ante la puerta de la casa de madera, desde cuyo interior observaban todo los dos cerdos especuladores, cada uno de ellos con un teléfono móvil en la mano.

Los animales del bosque coreaban al lobo para que volviese a derribar aquella casa que afeaba el espacio, pero el pobre no quería hacerlo. Al final, las provocaciones realizadas desde el interior de la casa de madera por parte de los dos cerdos y los gritos enfadados de los asistentes, lograron que al lobo se le hinchasen tanto los pulmones, que casi sin darse cuenta, se encontró soplando con todas sus fuerzas y derribando la casa, realizada con los tallos de doscientos árboles derribados para su construcción. Todos los asistentes, a excepción de los dos cerdos, por supuesto, corearon y jalearon el resoplido del lobo.

Los dos cerdos, móviles en mano y hablando a gritos entre sí, corretearon hasta la última de las casas piloto, la del hermano mayor de todos, el jefe de la inmobiliaria, el promotor de TRES CERDITOS S.L., que se había quedado a vivir en la casa de cemento. El lobo volvió a intentar regresar a su cueva y quedarse tranquilamente con los suyos, pero la multitud volvió a empujarlo en dirección a la última de las edificaciones de la inmobiliaria de los tres cerdos y todo sucedió como en las dos ocasiones anteriores, con una pequeña y grave salvedad…

Que el lobo, esta vez, ni siquiera tuvo tiempo de llamar a la puerta.

Todos supieron a quiénes estaban llamando los cerdos con sus teléfonos móviles. Una multitud de policías cuidaba del hogar de los tres cerdos especuladores. La multitud intentó explicar los males causados por los cerdos en su bosque, que llevaba siendo su hogar desde hacía muchos años. Pero el policía al mando, que era un perro pastor con muy malos humos, les enseñó un documento firmado por alguien, nadie supo nunca por quién, en el que se afirmaba que todo el bosque, incluida la cueva del pobre lobo, pertenecía a los tres cerdos, que lo habían comprado. Nadie supo explicarles cómo alguien podía haber vendido un bosque que era de todos. Pero el caso es que estaba firmado y avalado por el banco y el gobierno del país.


Los animales se quedaron con un palmo de narices y los tres cerdos especuladores, más que satisfechos, salieron por fin de su casa de ladrillo con una sonrisa de suficiencia en su cara…

El lobo tuvo que pagar una considerable multa por estropear las dos casas de los cerdos. Su acción sirvió para que los cerdos desecharan la paja y la madera para la construcción, así que derribaron la montaña en la que vivía el lobo y con la piedra resultante edificaron una estupenda urbanización de piedra.

Han pasado muchos años, pero aún se puede ver al lobo poniendo ladrillos y sudar la gota gorda para ganar el suelo miserable que le pagan al mes los tres cerdos especuladores.

19 de mayo de 2011

Dejando de ser borregos en el rebaño


Llevaba tiempo esperando que algo así ocurriese en nuestro país, aunque, para ser sinceros, me alegro de haberme equivocado en un punto en concreto, en el que esta revuelta no es violenta y esa es la mejor noticia de todas.

Por otro lado, ¿cuánto tiempo iba la gente a estar callada y en casa con la que está cayendo? ¿Hasta dónde llega nuestro acomodamiento y aborregalogía? Bueno, parece que ha llegado hasta aquí, hasta estas elecciones municipales y regionales. La gente común, sin siglas y sin partidos ni ideologías extremistas se ha echado al fin a la calle y ha sido de la mejor manera posible, pacíficamente, con ideas y organización. Sin tender ni a la izquiera ni a la derecha. Un movimiento ciudadano lanzado desde la universidad al que se adhiere gente de toda clase, edad y condición. Un movimiento que ha pillado a los partidos políticos (como casi siempre) con el pie cambiado y a los medios de comunicación con la boca a bierta.

Nadie sabe hacia dónde va esto ni qué repercusiones podrá tener en nuestra sociedad, pero de momento ha logrado granjearse la simpatía de la inmensa mayoría de los ciudadanos, no así de los políticos (aunque algunos digan que sí con la boca pequeña), porque sus peticiones van directas a la clase política española. He estado leyendo el manifiesto que han publicado en su web y leyendo las reivindicaciones y no me parecen tonterías, me parecen totalmente justas y necesarias, me gustan y por tanto, os las repito aquí.


1 – Reforma de la Ley Electoral para que todos los votos de todos los ciudadanos de España, vivan donde vivan, cuenten igual en el reparto de escaños.

2 – Verdadera separación de poderes: Independencia total de la Justicia del poder político y reforma del Senado para que tenga un papel real y no siga siendo un mero trámite para el Congreso.

3 – Regeneración política: Listas abiertas, supresión de la financiación pública de los partidos políticos, inhabilitación perpetua para cargos públicos condenados por corrupción, supresión de los privilegios injustificados que conllevan los cargos políticos, publicación de sus patrimonios personales antes y durante el ejercicio de sus funciones, etc.


Estas tres propuestas me parecen cabales y totalmente razonables.

Algunos de estos jóvenes se encuentran ahora miso durmiendo en chiringuitos montados en la Puerta del Sol de Madrid. Están organizados, están lanzados y muy preparados. Algo se está moviendo en la sociedad mundial y me alegra que la española no sea una exepción. Cuando uno se fija un poco en los engranajes que mueven nuestro mundo y nuestra sociedad se asusta y se enerva, se indigna... hasta ahora solo unos pocos se movían para intentar cambiar la situación, puede que eso esté cambiando, puede que la revolución esté en marcha...

No sé si esto seguirá después de estas elecciones municipales, si se disipará como una nube de tormenta después de azotar las calles o si seguirá adelante hasta lograr sus reivindicaciones... el mundo está cambiando, la gente está cambiando, es el momento de las personas. Es nuestro momento.

Es el momento de dejar de ser borregos pastoreados por titiriteros.

PD. Ellos están acampados bajo la lluvia, yo estoy en casa, no sé dónde estás tú... pero creo que, moralmente, somos muchos los que estamos con este movimiento, sea repentino... o no.

Algo tiene que empezar a cambiar YA.

11 de mayo de 2011

Inmóvil


Me quedé parado. No supe qué hacer ni qué decir. No pude mover ni un solo músculo. Lo había visto todo desde un puesto privilegiado, era un testigo de excepción. Aunque siempre había soñado con ser el protagonista de mi propia historia, me convertí en un simple espectador de lo que sucedía. No era más que público indeciso de mi propia existencia. Por dentro alguien me gritaba que actuase, pero...

...no pude hacer caso de esa voz acusadora que me impelía a moverme, que me chillaba y me recriminaba mi pasividad. No hice nada, no moví un solo músculo. Parecía sumido en una de esas pesadillas en las que sabes que eres capaz de hacer algo pero, a los pocos segundos de haberlo hecho, cuando más lo necesitas, te es negado. Ni siquiera cambié el gesto, parecía una réplica en cera de mí mismo.

Ni siquiera cuando la sangre tiñó las paredes hice nada por evitarlo. Presencié el brutal asesinato como si no estuviese presente, como si lo contemplase a través del velo impermeable de una pantalla de televisión de última generación. Mientras me desplomaba, pensé que era una pena morir así, desangrado a causa de una cuchillada en el estómago. Con todo lo que me quedaba de vida era una pena no haber luchado por sobrevivir.

4 de mayo de 2011

Asesina


Estaba preparada para cualquier contingencia y, como siempre, estaba en perfecto estado de revista. Se sentó a esperar su momento, sabía que llegaría tarde o temprano y estaría lista para alcanzar el objetivo fijado. Era su primera vez, pero llevaba entrenando meses para no errar. Su cuerpo estaba en tensión, aguardando el instante en el que debiese entrar en acción. El error no era una opción...

…y no estaba dispuesta a convertirse en un error. Desde el mismo día de su nacimiento había sido aleccionada para ser perfecta, para no tener ni un centímetro de más, para no errar jamás el blanco. Era perfecta y lo sabía. Ahora lo sabrían todos los demás. Mientras tanto, seguía aguardando pacientemente su momento. La cumbre de su existencia, su inmolación y sacrificio por los demás…

Había llegado el momento, lo supo en el mismo instante en el que escuchó el chasquido del metal liberado, respiró profundamente para tranquilizar las pulsaciones de su corazón. Estaba lista. Errar el blanco no era una opción. El túnel oscuro se iluminó violentamente y se vio arrastrada a su destino con una potencia imposible de detener. Ahora demostraría que siempre había estado preparada para ese momento. La bala dorada surgió del cañón e impactó en la frente del asesino al que tanto esfuerzo se había dedicado a lo largo de casi una década. La asesina no erró el blanco, se incrustó con limpieza en la carne morena y cumplió su objetivo vital. Murió en su empeño, pero su inmolación significó la muerte de un tirano sin imperio.

3 de mayo de 2011

Huida bajo la tormenta


Corría bajo la lluvia, sin importarle empaparse o resbalar en algún charco embarrado. Solo pensaba en correr, correr y alejarse de aquel lugar siniestro, de aquella casa oscura en la que había pasado su niñez. La lluvia se tornó granizo y por encima se pudo escuchar un crujido en la noche. El destello hizo que se detuviese, un rayo acababa de partir en dos un árbol a apenas dos metros de él...

era evidente que la tormenta no iba a dejarle marchar, pero esta vez era diferente, esta vez no pensaba rendirse, esta vez estaba preparado. Contuvo el aliento mientras repasaba mentalmente las palabras. Las había leído casi un millón de veces y las había memorizado noche tras noche desde hacía más de diez años. Esta vez la tormenta no iba a detener su huida, esta vez se marcharía para siempre...

Los relámpagos convertían la noche en día y los truenos retumbaban al compás de sus pasos, pero estaba tranquilo, había estudiado y meditado mucho cada uno de sus movimientos, estaba preparado, esta vez lograría escapar. Las palabras bullían en su garganta, se agolpaban en el paladar, prestas a surgir y detener la tormenta. Estaba preparado... escaparía... levantó las manos hacia el cielo y entonó la conocida salmodia. Estaba preparado, lo sabía. Había repasado el sortilegio más de un millón de veces... y al final lo consiguió, como había supuesto esta vez sí estaba preparado. Su cuerpo se esfumó en la noche y su energía se unió al último relámpago que surcó el cielo de la noche, se voz fue trueno y su piel fue lluvia. Al fin lo había conseguido, había logrado huir para siempre...