#MalditaGuerra

Porque la Guerra es una mierda, se mire como se mire

"La gran aventura de Sir Wilfredo - El asedio de las sombras"

Una novela para disfrutar de las princesas y de los caballeros.

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La importancia de las librerías

Artículo publicado en Diábolo Magazine

9 de junio de 2011

Sin palabras...

Desesperado, buscó algo que decir, cualquier cosa sería suficiente, lo sabía... pero no encontró en su garganta el apoyo necesario y no fue capaz de descubrir un minúsculo resquicio para incluir una réplica o siquiera una palabra. Se mantuvo en silencio, con el alma agitada, con una voz interior que no dejaba de zaherirle por no saber qué responder...

Pero no dijo nada, permaneció en silencio. Podría haber gritado una protesta airada o murmurado una tímida reclamación, pero no dijo nada. Se limitó a permanecer en silencio y esbozar una sonrisa idiota que le hizo sentirse un auténtico imbécil. Notaba las palmas de las manos empapadas, el sudor frío en la espalda, el nudo en el estómago... permaneció en silencio, callado, desesperado y mudo.

Tenía todos los síntomas, lo sabía. Tenía todas las palabras en su interior, esperando a caer al vacío tras una travesía incierta. Tenía todo en su mano. Estaba tan cerca de conseguirlo, después de tanto tiempo estaba tan cerca… pero se mantuvo inmóvil y en silencio, mirándola como un idiota. Ella le miró, esperando sus palabras, acuciándole con los ojos a decirle cualquier cosa, lo que fuese, cualquier respuesta habría servido y lo peor es que él lo sabía… pero permaneció en silencio y la profesora no tuvo más remedio que suspenderle el examen, con todo lo que había estudiado…

La Lanza del Desierto

Peter V. Brett:

En el segundo volumen de «La saga de los demonios», los protagonistas deberán enfrentrarse a la noche, y a lo que en ella habita...

La noche pertenece a los demonios. Los hombres se limitan a esconderse tras símbolos de poder antiguos y medio olvidados. Estas guardas mantienen a los abismales a raya, pero las leyendas hablan del Liberador: un general que una vez reunió a todos los hombres en una sola fuerza capaz de derrotar a los demonios.

Ahmann Jardir se ha autoproclamado Shar’Dama Ka, el Liberador, y ha convertido a las tribus de guerreros del desierto de Krasia en un ejército capaz de enfrentarse a los demonios.

Pero los norteños reclaman a su propio Liberador. Su nombre es Arlen, pero todo el mundo lo conoce como el Hombre Marcado.

Una vez el Shar’Dama Ka y el Hombre Marcado fueron hermanos de armas, pero ahora son enemigos encarnizados y, mientras las alianzas humanas se crean y se destruyen, una nueva raza de demonio, más inteligente y mortífero de lo que jamás habían conocido, hace su aparición. 

Disfruté a horrores con la primera parte de esta saga literaria de fantasía épica, "El hombre marcado", un libro tan original como trepidante y divertido, que me hizo recordar por qué me gustaba leer fantasía y que me hizo alegrarme de saber que aún había cosas que descubrir y lugares que explorar en el marco de la literatura fantástica. Por eso, por lo bien que lo pasé con la historia de Arlen y compañía, pedí a los amigos de Minotauro que me enviasen el segundo ejemplar de la saga, esperando encontrar más acción a raudales y más aventuras originales.

Pero con las trilogías pasa una cosa, que a veces, bueno casi siempre, el volumen dos es una especie de interludio en el que no pasa demasiado o el autor se recrea en lo que nos sorprendió en el primero, antes de embarcarse en el desenlace que llegará en el tercer título. Bueno, pues en este caso así ha sido. La historia continúa siendo original y, yo añadiría, brillante. No me extraña que se esté planteando la posibilidad de llevar este libro a la gran pantalla, porque la historia es, desde luego, una auténtica pasada en cuanto a fantasía y originalidad. Lo que ocurre es que en esta Lanza del desierto se nos corta ligeramente la historia de Arlen (El hombre marcado) con el que tanto disfrutamos, para presnetarnos a Jardir, otro personaje fundamental en la trama. Con él regresamos a una época pasada dentro de la historia que hace que la trama no sea todo lo veloz y vertiginosa que la primera vez que nos encontramos con ella. Perdemos velocidad y sin embargo no encontramos nada que nos haga averiguar por qué hay que leerse un biopic nuevo de un personaje ya conocido que no nos presenta demasiado nuevo para lo que vendrá, aunque eso sí, supongo que todo se desarrollará finalmente en la tercera entrega.
Bien, pues eso, que este volumen es algo más lento y pausado que el primero y supongo, y espero no equivocarme, que el tercer título "El palacio de los espejos", en el que espero que Peter V. Breet regrese a esa velocidad y a esa continuidad de sorpresas y originalidad que me atrapó en la primera parte y me convirtió en un fan desmedido de esta serie fantástica. 

Un libro para seguir con la historia, en el que se nos presentan algunos puntos interesantes, como esos demonios nuevos y misteriosos que apenas aparecen en unas pocas páginas, con el que coger algo de resuello para lo que espero que vendrá en la tercera parte, que seguro será de nuevo un bombazo.

De todas formas, la saga de los demonios, me parece una trilogía bestial que ningún amante de la literatura fantástica debería perderse, creo que será un clásico futuro.

7 de junio de 2011

Lluvia en la Feria del Libro

La tormenta resonó en el horizonte y un destello fulgurante iluminó las cubiertas de los libros refugiados bajo los toldos de lona que, poco a poco, se inundaban de agua, amenazando con desparramar su hielo sobre los incautos viandantes y convirtiéndose en los únicos refugios inciertos bajo los que cobijarse de la lluvia.

Como pudo y empujando a codazos a un par de señoras rubicundas, armadas con arrugas que ya contaban canas y ojos de querer y no poder, el joven se refugió bajo la endeble tela, rumiando una maldición contra el dios de la lluvia y procurando que los libros comprados y debidamente firmados esa misma tarde, no se empapasen con el líquido elemento, que continuaba cayendo inclemente sobre su cabeza.

Una vez acomodado en el refugio, seguro de que sus adquisiciones estaban a cubierto y haciendo caso omiso de las protestas airadas emitidas a voz en grito por las dos señoronas, se deleitó con el repiqueteo de los truenos y el tronar inclemente de la lluvia torrencial. Se sentía a la par alegre y ofuscado por el irrumpir de la tormenta… una tormenta que acababa de interrumpir su tarde perfecta. Entonces la vio. Una belleza morena que avanzaba tranquilamente bajo el llanto grisáceo de las nubes. Sus ojos recorrieron cada paso dado, cada contoneo, cada gota de agua colándose por donde él soñaba podrían colarse sus dedos o sus labios…

Ella le miró. Solo fue un segundo, como de pasada, pero una sonrisa que sonaba a invitación iluminó aquella cara, aquel pedazo de cielo azul bajo la tormenta y el joven se volvió un segundo hacia las señoronas con la mejor de sus sonrisas en el rostro. Cada una de aquellas viejas recibió con estupor el regalo de un libro comprado y firmado aquella tarde, un libro que nunca leerían. Ella caminaba tranquila, mesándose el pelo sin prisa, sacudiendo la lluvia con su caminar pausado.

Sin libros en la mano, sin nada que proteger de la lluvia, sin ataduras, libre al fin, el joven se dejó llevar hasta la muchacha, la abrazó por la cintura y, sin decir nada, caminó junto a ella bajo la tormenta…