#MalditaGuerra

Porque la Guerra es una mierda, se mire como se mire

"La gran aventura de Sir Wilfredo - El asedio de las sombras"

Una novela para disfrutar de las princesas y de los caballeros.

Microrrelatos en 3 Capítulos

Disfruta de más de cien historias cortas

La importancia de las librerías

Artículo publicado en Diábolo Magazine

27 de octubre de 2011

Los panes y los peces...

Jesús alzó las manos al cielo, multiplicando con una oración los panes y los peces... había para todos, ¡era un milagro!

Pero llegaron los Mercados con unas caras tiesas y de pocos amigos, metieron en varios trailers cada pan y cada pez multiplicado, se lo llevaron por cuatro perras y a los pocos minutos ya lo estaban vendiendo por un valor diez veces superior al que habían pagado ellos...

El Dragón


Todo fue tan rápido que pasó inadvertido para el resto de la gente, pero ocurrió, juro que en la calleja, donde estaba la librería del abuelo Miguel, vi un dragón hurgando en la basura... claro, nadie me creyó, ¿quién iba a creer a un niño con una imaginación sacada de una montonera infinita de cuentos y novelas de caballería? 

Se lo conté a todo el mundo y se rieron de mí ¿cómo iba a haber un dragón en la calleja? ¿Y encima hurgando en la basura? Se burlaron de mi imaginación y de mi fantasía desbordada. Todos, a excepción del abuelo, que me miró por encima de sus gafas, con esos ojos que parecían adivinar todo lo que estaba pensando y albergar más saber que todos los libros de la librería juntos. Él sí que me creyó. No solo eso, al escuchar la descripción que hice del dragón en cuestión sonrió, orgulloso de mí y me regaló un libro nuevo, como hacía cada vez que estaba verdaderamente contento con algo de lo que yo había hecho. 

El abuelo sonreía, pero los demás siguieron riéndose de mi ocurrencia y mi fantasía. A mí eso me molestaba bastante, porque era cierto, yo había visto ese dragón en la calleja… estuve mucho tiempo enfadado con todo el mundo por no creerme, a algunos incluso dejé de hablarles. Ahora que soy mayor ya no estoy enfadado con ellos por su incredulidad, he comprendido que para ellos era difícil comprender que un dragón pudiese hurgar en la basura cuando todo el mundo sabe que los dragones solo viven en zonas abiertas, nunca se acercan a las ciudades y tienen toda la comida que puedan desear cerca de sus bosques, sin necesidad de hurgar en ninguna papelera… 

17 de octubre de 2011

Raza fracasada



He sentido en mí el llanto de la hierba pisoteada,
los trenes raudos, exhalantes de cenizas,
el estruendo del miedo susurrado,
el hambre, la sed,
los temblores infinitos de los miembros,
el castañeo doliente de los dientes,
el inaudito terror a la pérdida,
la derrota,
el temor por nuestros hijos,
la pasión arrebatada,
el dolor intenso de los maltratados,
la amenaza,
lo he sentido a través de las palabras,
me ha dolido, he sufrido,
el temor me ha hecho temblar
y el hambre ha castigado mis entrañas,
mis labios cortados y mis dedos
me han sangrado,
los pies apenas me sostenían
y mi entereza se ha partido en dos,
me han derrotado,
casi he podido verlo, sufrirlo, palparlo…
he llorado al ver gemir al viento
cuando el hombre ya no es hombre,
sino bestia,
cuando no hierve la sangre ante lo injusto
y somos ajenos al dolor,
a la desgracia,
cuando somos rocas inviolables,
mudas, sordas, ciegas,
vanas,
he sentido el desgarrón en mi conciencia
cuando nos he visto impasibles,
peor que malvados,
indiferentes,
cuando somos lo que consumimos
y no lo que soñamos,
cuando la magia es moribunda,
cuando el mundo se puebla de vacíos
y grises
y rumores
y miseria,
cuando, sencillamente, somos…
pero no llegamos a estar.

Hay momentos en la vida
en que me miro en el espejo del pasado
del futuro y del presente
y me hallo desolado ante mi rostro,
desolado por la imagen,
aturdido
y me busco ahí, en el reflejo,
y no me encuentro
y sigo buscando
una esperanza que no llega…
una señal.

Indago en la historia,
me dejo absorber por las palabras
y lamento ser solo un reflejo
de una pasada contienda,
y comprendo día tras día,
horrorizado,
que hemos perdido la batalla,
que estamos condenados,
que no tenemos redención…

pues hemos fracasado como raza…



Este poema merece un pequeño comentario por mi parte.

Quienes ya hayan pasado por el blog en ocasiones anteriores, ya sabrán que mi estado de ánimo suele ser más optimista, pero acabo de leer "Entre tonos de gris", una estupenda novela de Ruta Sepetys, en la que se habla de una familia enviada a un gulag en Siberia y bueno... eso se ha unido a las noticias diarias, a mis recuerdos sobre asuntos parecidos en la Alemania nazi (por fortuna, todos estos recuerdos son parte del pasado y los he conocido por escrito solamente), al hambre, a la miseria y a nuestro consumismo desatado... y claro, no he podido ser optimista en esta ocasión. Espero que este poema, al menos, os pellizque débilmente en la conciencia y os tenga pensando unos minutos en nuestro mundo, con eso me conformo.

Gracias por haberme dedicado vuestros preciados minutos, hasta siempre.

8 de octubre de 2011

Acomplejado


Conteniendo a duras penas su mal humor, se preguntó por qué sus padres no se separaban como los de todos los demás... ¿es que no les importaba que fuese el bicho raro de la clase?

No hay más sordo que el que no quiere escuchar...


Siempre daba consejos de cómo se debía vivir la vida y cuando quiso vivirla él mismo, se dio cuenta de que había malgastado el tiempo dando consejos a los demás.

3 de octubre de 2011

Infeliz

Estuvo más de 30 años achacando a su mujer la infelicidad en la que vivía sumido, pero al morir ésta de manera fortuita, tuvo que reconocer que él era el que había conseguida hacer imposible la vida de su esposa...