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"La gran aventura de Sir Wilfredo - El asedio de las sombras"

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Artículo publicado en Diábolo Magazine

28 de noviembre de 2011

Tiempos inciertos



Vientos tenebrosos nos azotan
nublando nuestros sueños,
enturbiando la vida
con cenizas que hablan de derrota.

Vivimos tiempos inciertos,
interesantes se susurra,
inquietantes
clama mi alma sacudida,
son una opresión constante,
una amenaza en nuestro pecho adormilado,
tiempos oscuros de nubes secas,
cosechas perdidas y rastrojos,
años vibrantes,
rugientes,
dolidos,
dolientes,
vivimos la decadencia de una era
y no nos hemos percatado todavía,
y es que aún no nos hemos dado cuenta.

Hay quien grita
procurando alertar de lo que ocurre,
pero su misma indignación es su barrera,
su exaltación la firma que le niega,
el mensaje aún no ha calado,

ni lo hará

no sabremos lo que pasa
hasta que no tengamos encima la tormenta
inevitable,
no atisbamos las señales,
no las vemos,
nos estamos condenando sin saberlo,

sufrimos tiempos inquietantes,
desconcierto,
pesar,
fronteras,

que no nos cojan desprovistos,
que no nos atropellen,

solo pido eso,
que sepamos refugiarnos,
que seamos navegantes de este nuevo tiempo decadente.

25 de noviembre de 2011

Cobarde

 
Me ves llegar y adivinas pronto mis anhelos,
la sed de mis labios por saciarse con tus besos,
no debe ser complicado,
mis torpes disimulos son como libros abiertos,
te busco,
en silencio,
procurando no mirarte,
apresado por el embrujo destilado por tu cuerpo,
callando a duras penas el mensaje
que me muerto por gritar,
hambriento,
mi corazón se desboca cada vez que te encuentro,
y lo sabes,
sabes que lato por ti,
sabes bien lo que siento,
sonríes sin demostrarlo, te despistas,
rozas tu cabello con los dedos, sabiéndote admirada,
a través del velo que me nubla te sonrojas,
o eso creo
y ya soy incapaz de huir de tu secuestro,
cuando se hace evidente mi presencia
aparto la mirada, quizás demasiado deprisa
sorprendido,
descubierto,
sabes que te deseo,
mi pecho se contagia de temblores inciertos,
me miras de soslayo,
por un segundo me siento respondido,
aunque supongo que solo es una imagen de mis sueños,
te miro de recuerdo,
te pierdo…

y de pronto, te veo frente a mí,
en penumbra,
el momento adecuado,
el instante perfecto,
tus castaños me devoran
mis castaños me delatan,
nuestras pieles son de fuego,
nuestros cuerpos, dos batallas,
un instante bastaría,
una decisión acertada,
entreabrimos los labios deseosos,
suspiramos,
solo necesitamos el coraje de un segundo,
una hazaña,
nos miramos otra vez
y somos fuego avasallado
aguardando…

pero el beso se diluye sin siquiera ser intento,
el momento ha pasado,
lo sabemos,
nunca volverá,
y sentimos cómo nos devora el desierto
y somos dos cobardes doloridos
sin valor de vivir de amor
sin valor de morir por un beso.

Este poema podría describir algunos encuentros de juventud... qué queréis nunca he sido una persona lanzada (y menos en según qué cosas), así que alguna chica (todas) se ha librado de mis besos. Qué le vamos a hacer... jeje.


El Farol

El farol sigue en su puesto,
hiriendo la roca
con su corazón de metal caliente,
ensartado para siempre
bajo la sombra de ese árbol cercenado,
cubierto de hojarasca que se pudre,
rodeado de matojos despeinados,
viejo,
macilento,
herrumbroso,
pero aún inquebrantable,
ha visto correr los años
y el paso de nuestras horas,
ha visto cómo las tardes
languidecían
como sueños olvidados,

mis arrugas crecientes son
profundas, como sus recuerdos
vestidos de pinturas rotas
y cristales polvorientos.

El farol sigue en su puesto,
los años vuelan fugaces,
la vida se diluye en estaciones ya pasadas,
sigue ahí,
imperturbable,
fiel en su atalaya.

El farol sigue en su puesto
observando cómo decrece mi silueta
cómo mi sombra se aletarga,
cómo poco a poco voy muriendo
y haciéndome menos todo
y más nada.

Y ahí seguirá cuando nadie lo recuerde
o le dedique un simple vistazo,
inmóvil vigía de nuestras vidas,
testigo impertinente
del paso del tiempo.

El farol sigue en su puesto
y ahí seguirá
cuando seamos solamente
susurros que viajan a lomos del silencio.


A veces, las cosas más simples son las que despiertan mayores sentimientos en nuestro deambular cotidiano. El farol de la fotografía no es el del poema, pero se le parece ligeramente. Seguro que vosotros tenéis vuestro propio farol, vuestro banco, vuestro testigo diario de que la vida sigue corriendo sin darnos un descanso. Espero que os guste el poema.




23 de noviembre de 2011

El Rey y la Muerte

Era el final, incluso la esperanza se diluía ante mi. La sangre escapaba de mis venas, mis ojos se nublaron. Había sido derrotado. Mi gesto debía mostrar más incredulidad que dolor, a pesar de la espada que atravesaba mi pecho. Caí. La muerte se acercó con una sonrisa pesarosa dibujada bajo sus pecas. Nunca había imaginado que fuese tan hermosa. Le dediqué un saludo afectuoso. Traía paz y sosiego y libertad. Aquí acababan mis preocupaciones. Otros tendrían que ocuparse de los problemas. Yo, por fin, podría ser feliz. Cogí la mano que me tendía la niña y nos marchamos en silencio del campo de batalla...

22 de noviembre de 2011

Inspiración

Es el momento.
Lo sientes, ¿verdad?

¡Detente!

Aquí estoy,
abre el cuaderno
esgrime tu pluma,

escribe,

llena los vacíos con tu tinta
desángrate
saca todas tus congojas
llora,
laméntate en los versos,
haz llorar…
¿Estás contento?
Sonríe entonces
y haz sonreír a tus palabas

¡Hazlo!

No esperes,
es justo ahora,
luego será tarde.

¿Lo has hecho?
¿Te has derramado por completo?
¿Estás seguro?

Bien…
    Me voy…
             Volveré pronto.

Adiós.



…Hasta luego, inspiración. 

18 de noviembre de 2011

Gato Negro


Me crucé con el gato negro en la noche, al pie del cementerio. Las puertas enrejadas temblaban y gemían bajo la tormenta. La niebla dejaba entrever las lápidas antiguas, repletas de verdín y letras ilegibles. Los ojos del felino brillaban amarillentos. Nos miramos. Le bufé. Y salió corriendo despavorido. Antes de perderle de vista, vi que buscaba desesperado alguna madera que tocar.

17 de noviembre de 2011

Amor imposible


Quise tenerte para siempre a mi resguardo. Fuiste mía, pero tu alma era de todo aquel que te encontraba.


Una relación despompensada

 
Siempre supe que nuestra relación acabaría mal. Sí, te quise desde el primer día, te di todos los cuidados, te ofrecí mi corazón. Pero tú eras tan fría... ya el primer día hubo problemas, cuando me indicaste que la luz no era la adecuada para ti, que la temperatura no era justa, que el sitio era demasiado pequeño. Ya indicabas que todo te desagradaba. Y aun así dejé que te quedases en mi casa.

Pensé que el paso del tiempo amoldaría nuestros sentimientos, que la afinidad crecería. Pero no fue así. Incluso parecía que cada día éramos más distantes, más extraños. Yo te miraba con arrobo y admiración, pero tú me contemplabas desde la distancia, sin gesticular, en tu cima. Fue tan frustrante. Cada tarde, cuando caía la noche, corría desde el trabajo para llegar lo antes posible, para atenderte y ofrecerte mis cuidados. Pero tú no sonreías. Creo que nunca me dedicaste una sola sonrisa o una mueca. No sé cómo pude quererte tanto.

Tampoco eras para tanto. Cuerpo más bien vulgar, fisonomía apenas aceptable, ojos saltones, tacto desagradable, sin personalidad… no entiendo cómo pude enamorarme de ti y por qué pretendí cuidarte, por qué te llevé a mi casa y te regalé tantas atenciones. Al cabo de los días aborrecí correr para cuidarte, casi te odiaba. Y al cabo de tres semanas el odio se tornó en indiferencia, en dejadez. Así que cuando moriste no sentí más que el vacío que deja el sosiego. La tranquilidad del que se sabe por fin despegado de una cadena. Al tirarte por el desagüe me juré que era la última vez que me compraba un pez. Tenía que haberme comprado un perro o echarme una novia…

12 de noviembre de 2011

Pasión


Se acercaron en una tormenta de pasiones desatadas. Durante infinitos minutos fueron mares embravecidos, incendios, huracanes capaces de arrasar el mundo en su revuelo. Nadie supo de su osadía, de la desobediencia de aquellos dos dioses rebeldes condenados a no encontrarse jamás, de su amor extremo. Dejaron de ser dos para ser un todo inmenso, fugaz, incontrolable... pasado el momento se alejaron para siempre.

No volvieron a verse jamás, aunque siguieron amándose durante toda la eternidad. El mundo respiró tranquilo, pero el recuerdo de aquel amor truncado se quedó para siempre impregnado en los corazones de sus habitantes, que no pudieron ser nunca plenamente felices.

Dicen que en el futuro, volverán a ser un solo ente. Entonces, solo entonces, llegará el fin de los tiempos...

5 de noviembre de 2011

La palabra que faltaba

Ni los filósofos, ni los sabios, ni los escritores, ni los políticos, ni los científicos, ni los ingenieros, ni los premios Nobel… al final fue un niño el que descubrió la palabra que faltaba en el vocabulario de los Hombres. La gritó un buen día al despertar y todo el mundo quiso escucharla, se extendió como un relámpago, llegó a todos los rincones de la Tierra y consiguió lo que nadie antes había logrado: la ansiada Paz de la humanidad. 

Solo un niño podía encontrarla.



Buitres


Gimió. Había ido hasta aquellos parajes para ver los buitres en acción, lo que no suponía era que su cuerpo malherido sería la carroña...

4 de noviembre de 2011

Diferente

Pensó que era único en el mundo, hasta que se econcontró con un catálogo de egos perdido y se descubrió en millones y millones de personas...

Sin voz

Quería decir tantas cosas que se le agolparon en la garganta y no fue capaz de decir nada. Su epitafio reza que era mudo.