29 de enero de 2012

Junto al Támesis


Llueve. Siempre llueve junto al Támesis. Vuelvo a mojarme, a encogerme bajo mi capa, a caminar tambaleante, iluminado por la luz de los faroles que se asoma tras los jirones de niebla. Vuelvo a buscarla cada noche. Desde el día que la vi asomada tras la hiedra y los cristales. Triste, pálida, enferma… la mujer más hermosa que jamás he contemplado. Solo la vi aquella noche, pero sigo buscándola entre la niebla y la lluvia cada nueva medianoche. Con la esperanza de que ella me vea también a mí, con la esperanza de, esta vez, no ahogarme en la caída.