28 de febrero de 2012

Simple cuestión de suerte...

Mi pesadilla comenzó con aquella patada a un bote retorcido de refresco... o puede que fuese algo antes, con la mirada de desprecio del tipo de la ventanilla del INEM... o antes, con ese jefe barrigudo que me miraba por encima del hombro y olía a tabaco y a cerveza... espera, puede que fuese algo antes, con esa profesora maniática que nos decía que no llegaríamos a nada en la vida mientras nos dictaba puntos y comas de apuntes realizados quince años antes... o, a lo mejor, con esos amigos del colegio que me tacharon de idiota y rarito por tener un libro entre las manos y no querer fumar un porro...

Puede también que todo viniese de algo antes, cuando un entrenador inepto y mal pagado hizo de mí un jugador mediocre… o de antes incluso, cuando en casa veía cosas poco adecuadas para un niño de mi edad… no estoy seguro, pero puede ser incluso de un poco antes, cuando en la cuna notaba el ambiente cargado del tabaco que se fumaba en mi casa… o antes, cuando mi madre embarazada se echaba los lingotazos de anís a escondidas… puede que de antes, cuando me escapé de caer al vacío de pura chiripa al ser el último de la fila y tuve que esperar una nueva oportunidad que fue la buena…

En realidad no sé cuándo empezó todo en realidad. El caso es que tuve la desgracia de dar a aquel bote mugriento la mejor patada que había dado en toda mi desastrosa carrera de futbolista frustrado, con tan mala suerte que fue a dar al pobre policía que vigilaba que los manifestantes no se pasaran de la raya. Juro que no fue un hecho premeditado, simple mala suerte y desgraciada casualidad, lo juro. El caso es que le hice una brecha al buen hombre, con la parte oxidada del bote. El grito de dolor del policía alertó a sus compañeros, estos se lanzaron a la carga y la manifestación a favor del Nobel de la Paz para los bebés envueltos en sedas y jabones aromáticos de Japón se convirtió en un evento caótico que acabó con doscientos detenidos, cargas de antidisturbios y medio millar de señoras de mediana edad fichadas por la policía y en comisaría…