15 de abril de 2012

Llegó al Alba

Llegó con el alba.

A través de la niebla y la tormenta,
el mar embravecido y la montaña,
la rugiente tempestad y la batalla.

Muchos intentaron detenerle en su regreso
desde el Oeste,
donde la guerra, hacía tanto tiempo,
había reclamado su espada,
pugnó con hombres, criaturas y dioses,
con su propio corazón,
con los recuerdos,
muchos fenecieron y quedaron allí,
donde la muerte pugnó por llevarse su alma,
en el camino de vuelta,
cuando la derrota se dibujaba en su armadura
y la victoria no era más que un estandarte ensangrentado
fue enfrentado por ejércitos, dragones,
epidemias, magias insondables y salvajes criaturas,
por traiciones.

La propia locura quiso arrancarlo de la tierra.
Y él continuó siempre hacia delante,
imperturbable,
siempre adelante,
azotado por los recuerdos,
sin demora,
atravesando enemigos con su espada,
rugiente,
decidido,
deslumbrante en su coraza.

Las canciones trajeron la noticia,
dijeron que tras la guerra,
tras el dolor y la muerte,
tras la victoria
ganada a sangre y fuego,
tras la batalla
por fin regresaba.

¡Lo esperé por tanto tiempo!

Caminaba despacio,
se sabía vencedor de su destino,
pero no había orgullo en él
solo derrota,
el alma dolida,
era alguien diferente,
silencioso,
solitario,
su sombra lloraba
y a cada paso
los ejércitos, aliados o enemigos, retrocedían,
se apartaban de su armadura, de su mirada,
su imagen evidenciaba la tristeza,
el amor perdido,
la batalla,
el dolor contenido
la muerte.

La inutilidad,
el dolor de la batalla.

Le miré desde la torre,
me presintió y me miró con una triste sonrisa,
nunca volvió a sonreír como solía,
la alegría la dejó en el Oeste,
pero él,
el héroe,
al fin había vuelto a casa.

2 comentarios :

oscura forastera dijo...

Magnífico, es que vales para todo, me ha gustado muy mucho, lo comparto, creo que se debería leer por todos los lados... un beso, poeta.

Castillos en el Aire dijo...

Muchas gracias por tus palabras, en unas horas se podrá escuchar en versión mp3.

Además, voy a meter otra versión en La Biblioteca Encantada...