23 de mayo de 2012

La Primera Noche

Aquella era su primera noche en soledad, siempre había deseado poder contar con todo su tiempo para él, para sus escritos y sin embargo... ahora que disponía de todo el tiempo y la soledad que siempre había anhelando, no sabía cómo vivir, ¡no sabía hacerlo! Cerró los ojos y suspiró. Nunca supo cuánto tiempo estuvo inmóvil, contenido, sintiendo que su vida se le escapaba. Detenido a merced de la música. Soñando con imposibles que nunca alcanzaría. Nunca lo supo… tampoco le importó. Todo había terminado, estaba solo. Después de tanto tiempo estaba solo. Solo para siempre. Se dedicó un gesto de cariño así mismo, un amago de sonrisa… y la decisión se hizo palpable en su mirada. Abrió los ojos y los posó en la pantalla en blanco. Tenía que escribir, ¡necesitaba hacerlo! Necesitaba agotar su noche.

Y se quedó prendado al teclado durante toda una noche. Y al día siguiente siguió escribiendo y al otro y otro más y pasó más de diez días con sus diez noches pegado al ordenado, desangrándose en la pantalla, rugiendo su pena en silencio, adormecido por la música, trasportado por sus ansias de contar.

No lo dejó hasta alcanzar el fin. Solo entonces se decidió a levantarse. Solo entonces se percató de su hambre y su sed y sus ansias de vivir, solo entonces, cuando el final de su otra vida se acababa, olvidada en la pantalla, se percató de que no estaba solo, nunca lo había estado… y su sonrisa se ensanchó. Estaba feliz, eufórico, decidido. Todo iba a ir a mejor desde ese mismo instante, lo sabía, lo…

                            …encontraron una semana después.

El oficial de policía indicó en su informe que el escritor, abandonado por todo y por todos, había fallecido de puro agotamiento tras dejarse la vida en una novela de apenas cien páginas.