25 de mayo de 2012

Una nueva vida



El primer paso fue el más complicado. Situarse en la fila significó un antes y un después en su vida. Enjugó un sollozo y guardó el orgullo mal entendido, armado de un coraje y una dignidad que nadie habría podido ya quebrar. Sabía que hacía lo correcto. Nunca había imaginado que se vería en una situación semejante, pero ahí estaba, dolido, pero nunca humillado, jamás vencido. Ahí estaba y aunque su caminar era lento, pesado y vacilante sabía que no se marcharía. Había llegado hasta allí, había hecho lo más difícil. No, no se iría.

El día había amanecido nublado, amenazaba tormenta, en sintonía con su corazón enturbiado, gris. La cola avanzaba poco a poco y él, en un esfuerzo, continuaba allí, inmune, avanzando. Esperando. No se atrevía a levantar la mirada, tenía miedo de toparse con algún vecino, con algún presunto amigo con ganas de hacer daño. Incluso había preparado un par de frases ocurrentes que esgrimir en caso de toparse con algún testigo inoportuno.

No estaba preparado para lo que sucedió. Una mano se apoyó en su hombro. Una mano silenciosa y repleta de comprensión, de cariño. Por fin osó mirar al frente. Sus ojos se encontraron con una mirada castaña adornada con una enorme sonrisa. Un rayo de sol alumbró en su corazón. La pesadumbre se tornó en consuelo. La necesidad en fortaleza. La vergüenza en comprensión. Unos minutos más tarde abandonó el comedor social con la cabeza alta y una sonrisa esperanzada. Ese día comerían en casa y lo más importante, ahora sabía que había muchas personas que le entendían u y que no dudarían en ayudarle a él y, lo más importante, a su familia.

1 comentarios :

Yosu Rc! dijo...

Me ha encantado este relato, y leído en la radio mejor... Muy bonito.

Oye, no sé si serás muy dado a este tipo de cosas, pero yo lo paso. Y cualquier reconocimiento es bienvenido, ¿no? Pensé en tus relatos, te lo mereces:
http://yosurc.blogspot.com.es/2012/05/premios-liebster-blog.html