1 de junio de 2012

Sentimiento de Fracaso


Firmó la cartilla del Paro y deambuló por la ciudad durante toda la mañana. Se sentía un fracasado. No tenía nada que hacer y mientras enumeraba mentalmente las decenas de currículos entregados en mano y las centenas de enviados por internet, se dedicó a pasearse y a mirar escaparates, sin ánimo real de comprar nada. Estaba aturdido y lo peor de todo es que llevaba así un par de meses. Parecía mantenerse a la espera de algo, no sabía demasiado bien de qué, pero seguía esperando, como si un sexto sentido le advirtiese que el cambio estaba cerca.

Pero la paciencia se le estaba empezando a terminar. Llegó a su piso de alquiler sin hambre. Encendió sus 299 € de televisor plano y se alimentó con crisis absurdas, delitos sin culpable, timos mundiales y estafas consentidas. Escuchó con total atención el tema de "Bampia", esa amalgama de tramposos, estafadores, mentirosos y ladrones que hacía apenas tres meses le habían quitado la casa por no tener dinero y ahora le pedían un esfuerzo para salvar su banco. Recordó que gracias a sus problemas financieros ahora era un divorciado que visitaba esporádicamente a sus hijos y deseó que todos los bancos se fuesen a la quiebra.

Apagó la televisión en cuanto apareció el fútbol y sus millones cotidianos. El mundo era una mierda, pero él no hacía nada por evitarlo… entonces tomó una decisión, iba a terminar con todo de una vez, estaba harto. Llamó a sus hijos, les dijo cuánto les quería y tiró el teléfono móvil por la ventana, cogió algo de ropa y el dinero que le quedaba y se marchó para siempre. 

Dicen que la última vez que se le vio fue por Haití, dando clases a niños. Otros lo ubican en Sierra Leona y aún los hay que dicen que está en el Sáhara, lo que todos aciertan a refutar es que nunca más se sintió un fracasado.