1 de octubre de 2012

En el Cretácico


Comprendimos que lo más importante era estar unidos al escuchar el rugido. Ir en grupo nos hacía una presa más apetitosa, pero preferimos compartir el miedo y el peligro a abandonarnos a una aventura en solitario que solo podía acabar en desgracia… Por la vegetación y el color de la tierra descubrimos que estábamos en el Cretácico… ¡era imposible! ¿cómo…? Y entonces, vimos al Baryonyx y nuestro terror nos volvió aún más apetitosos…