15 de octubre de 2012

En la mañana


En la mañana,
cuando llegan las ideas
cual larvas sigilosas de mis sueños,
refugiado aún en las trincheras blancas,
arrullado por el murmurado trinar de los pájaros-despertadores,
envuelto bajo el desperezar pausado y calmo del que se sabe con tiempo,
ahí, en ese instante,
cuando el reloj aún no me ha citado
y los cuadernos aún no están repletos de tachones,
cuando no te he visto, vida,
me asaltan cimas descabelladas,
mariposas de colores y formas imposibles
que no soy capaz de identificar aún como ficticios horizontes,
como quimeras
en ese momento me veo capaz de cualquier meta…

después,
lo sé por experiencia,
apretaré el acelerador para correr de cero a cien en un instante,
aunque cada día lo haga un poco menos fuerte y más despacio,
y mi cuerpo me recuerde que sí,
que yo también voy envejeciendo
a pesar de lo que duele,
aunque mi sonrisa siga ahí cada mañana, como siempre,
aunque después me pregunte para qué sirve tanta prisa,
apretaré el acelerador
de cero a cien...
y seré uno más de miles.

Sin embargo, un segundo antes,
justo en ese instante en el que aún te acoge la negrura,
en esa oscuridad, cuando comienza el movimiento,
cuando llueven los proyectos a centenas
y aún no sé que alguno tendrá que ser pospuesto u olvidado,
soy único, justo en ese instante.

Ahí, reconfortado en mis locuras,
arropado en los ensueños,
acompañado solo por mí mismo
aun en compañía,
aguardando el instante prefijado,
observando, a veces, los jirones de luz en la ventana,
ahí aún no tengo límites
y mi sonrisa es franca y abierta y orgullosa

en la mañana,

antes de abandonar el refugio y ser cazado,
cuando aún no me dejo impresionar por lo imposible,
cuando aún soy solo yo
sin importar que la vida juegue con nosotros,
sin importar nada más que tú mismo
es cuando me invento
y soy solo yo, único e indivisible,
una forma perfecta,
un imposible sin relieves ni aristas puntiagudas…

ya sé que mis ideas morirán en un segundo
que seré uno más de miles al momento
que la vida me recordará los límites impuestos

y aun así, cada día, vuelvo a soñar
en la mañana.