19 de octubre de 2012

Halloween en el Parque de Atracciones


Acababa de recibir dos entradas totalmente gratis, gentileza de un idiota que había perdido a su hijo en la entrada del Parque y me las había regalado en la puerta, me había enseñado una foto en blanco y negro del niño, preguntándome con la cara desencajada y mirada de desesperación si le había visto por allí... apenas le hice caso, en cuanto me regaló las entradas dejó de importarme su suerte,  yo no había visto a ese niño y además, me daba igual que su padre le encontrase.

Las entradas me vinieron muy bien, porque con el dinero que me había ahorrado en ellas podía impresionar a Raquel, la chica que me acompañaba, e invitarla a cenar en un sitio guapo. Halloween, Parque de Atracciones… era evidente dónde iba a llevar a esa rubia que tanto me gustaba… nada más entrar en el Viejo Caserón supe que algo era diferente esa tarde, era una sensación extraña que no podía apartar de mi mente, pero estaba con la chica que me gustaba y si me lo curraba bien, esa noche pillaba, fijo… así que, hice caso omiso a mi instinto y me adentré en la oscuridad de la casa.

Empezamos a caminar muy apretados, podía incluso sentir el cálido aliento de Raquel y el ligero temblor de sus manos. Estaba muy oscuro, más que en otras ocasiones... al doblar la primera esquina fue cuando escuché un grito agudo, algo cálido me salpicó en la cara, noté que Raquel me soltaba la mano y que el tipo que tenía delante huía despavorido y caía a los pocos metros con un gemido de dolor… después se escuchó un llanto apagado y un coro de gemidos… un fogonazo iluminó el corredor y vi un niño que corría hacia mí, grité, un segundo fogonazo y fui capaz de reconocer los rasgos del niño de la foto… en el tercer fogonazo sentí un mordisco en la pierna y un dolor infinito. En ese instante noté una mano en el hombro y me giré… y en un cuarto fogonazo vi a Raquel con la mirada perdida, media cara colgando… y una boca enorme…          

1 comentarios :

Víctor Pintado dijo...

Si no fuera porque lo desmantelaron, también hubiera sido un buen lugar aquella cafetería árbol... Pero para un relato mayor, con transiciones, in crescendo.