30 de octubre de 2012

Pesadilla



‎-¡No!, ¡Por favor!, ¡Sáquenme de aquí!, ¡Socorro!, ¡Socorro!

Gritó, pataleó y gimió, totalmente aterrado, no podía salir, sentía que se asfixiaba, necesitaba aire... y en ese mismo instante despertó sobresaltado y se golpeó en la frente. Aún hubo de aguardar un minuto largo para ubicarse y saber dónde se encontraba y al hacerlo suspiró aliviado, estaba en el interior de un ataúd bastante estrecho, probablemente bajo tierra... 

-Uf, menos mal, qué pesadilla acabo de tener -musitó para sí mismo- he soñado que estaba en el Congreso de los Diputados...