El blog de Javier Fernández Jiménez

21 de noviembre de 2012

El Payaso

Había una vez un Payaso que siempre tenía una sonrisa para los niños. Daba igual que por dentro estuviese triste, cansado, enfadado o no hubiese desayunado esa mañana, algo que hace que sea muy difícil sonreír, no sé si lo sabéis. 

Durante años y años el Payaso continuó sonriendo a los niños, tuviese frío o calor, estuviese triste o alegre, hubiese o no desayunado esa mañana… y cuando los niños fueron ya mayores, el Payaso les siguió siempre sonriendo, a ellos y a sus hijos y a todos los niños que se acercaban a escucharle cantar o a verle sonreír.

Por eso, cuando se tuvo que marchar del mundo, el Payaso no se lamentó de tener que irse, aunque estuviese muy cómodo en la Tierra. Y mientras volaba más y más alto, aferrado a un paraguas amarillo con lunares morados que le llevaría más allá de las nubes, el Payaso sonrió, porque supo que en el mundo que dejaba, todos esos niños a los que les había dedicado su sonrisa, siempre le recordarían con el mayor de los cariños. Y para un Payaso, no hay un premio mejor que el cariño y la sonrisa de los niños.

1 comentarios:

Violeta Lago (Mamen) dijo...

Esta entrada me recuerda a una canción que sabía cuando era niña...
Precioso relato.
Besos