26 de diciembre de 2012

En busca de horizontes



Quise ser feliz y me marché lejos, lo más lejos posible de una tierra que me recordaba a la miseria, a la guerra, al hambre… viajé durante años, buscando un destino, una meta en la que dejarme arropar por mis sueños, un lugar donde encontrar un horizonte.

Creí incluso encontrar un hogar en la otra punta del mundo, allí, donde recibí tu primera carta, en la que me pedías que volviera, en la que, por fin, confesabas que me querías y que siempre lo habías hecho. Aquella carta fue como un freno, un ancla que me mantuvo en aquel lejano país durante años, incapaz de encontrar un motivo por el que seguir alejándome…

Y finalmente, cuando comprendí mi error, regresé y no encontré en mi antiguo hogar más que esperanza, ilusiones y empeños compartidos. Busqué por las esquinas la miseria, la guerra en las paredes, el hambre en el corazón de mis vecinos… y al verte a ti, al reflejar mi rostro en tus pupilas, descubrí que yo había sido el hambriento, el guerrero, el mísero… y que había malgastado toda mi vida buscando algo que siempre había tenido entre las manos.

5 comentarios :

Rosa dijo...

Plas, plas, plas. Un texto muy, muy hermoso.

Besos desde el aire

Castillos en el Aire dijo...

Muchísimas gracias Rosa y un beso desde el suelo.

Araceli dijo...

Bonito relato. La verdad es que nos cuesta ver lo que más cerca tenemos.

Ceciely dijo...

Muy buena entrada…una narración fluida y llena de expectativas. Casi siempre ocurre esto…no se aprecia lo que tienes a tu lado…el problema está en nuestro interior. Si no miramos primero en nuestro microcosmo no veremos hacia afuera la luz.
Encantada

Javi dijo...

Yo sí que estoy encantado de que estés ahí, leyendo.

Besos