20 de enero de 2013

Un brindis en la noche

Uploaded with ImageShack.us - Robert Giordano

Un año más me acerqué al cementerio, aunque de nuevo me quedé a una distancia prudencial, soportando el viento y el frío de la noche, sin atrever a cumplimentar el ritual que había estado tanto tiempo cumpliendo. Bajo mi gabardina albergaba la botella de coñac, ya casi vacía, las dos copas de cristal y las tres rosas rojas... lo tenía todo previsto, no había nadie por la calle, salvo algún periodista curioso, deseando localizar al protagonista del tradicional ritual ahora interrumpido. Sonreí lúgubremente e hice un leve asentimiento con la cabeza, sintiendo el gélido invierno bajo mi mentón... no, no les iba a ofrecer carnaza a esos buitres...

Me encaminé a mi casa. En mi mente visualicé cómo durante años abría la verja de la entrada lo más silenciosamente posible, cómo los guardas me dejaban pasear a mi antojo bajo la noche, cómo respetaban mi tradicional gesto ante el genio... tuve que detenerme y desvié mi mirada hacia el muro del cementerio... el viento arreció y me hizo arrebujarme bajo mi abrigo, estaba lo suficientemente cerca… la decisión fue imprevista pero afortunada, me cobijé bajo una acacia, apoyé las copas en un banco de piedra y deposité las tres rosas rojas en el suelo mientras un enigmático gato negro me miraba a través de sus pupilas amarillentas y brillantes...

Y allí, en mitad de la noche, a varios centenares de metros del cementerio me permití la primera alegría de la noche. Brindé por el maestro, vacié la botella y volví a casa, dejando en aquel banco mi modesto homenaje sin apreciar que el gato negro me siguió a lo largo de todo el camino de regreso y que un extraño tic-tac que sonaba como el bombeo de un corazón palpitante marcaba el ritmo de mis pasos...

2 comentarios :

Liliana G. dijo...

¡Muy bueno, Javier! Me ha mantenido en vilo hasta el final, y si ese no es el motivo para leer un cuento de misterio, no sé cuál lo será. ¡Enhorabuena!

Besotes.

Javi dijo...

Muchas gracias Liliana, así da gusto publicar microrrelatos. Ha sido un auténtico lujazo tenerte como lectora, contigo al otro lado y satisfecha, el microrrelato ya ha resultado todo un éxito.

Besos