15 de marzo de 2013

Cambio de Rumbo



Estaba tan cansado de todo que no sabía qué hacer. Sabía que tenía que parar, detenerse unos días, dedicarse a no hacer nada y a disfrutar, dejar que su mente volviese a volar con el sosiego necesario, soñar... y desterrar para siempre esa mecanización que movía su día a día en los últimos tiempos.

La verdad era que se estaba empezando a preocupar verdaderamente por su salud. A ratos incluso le costaba reconocer dónde se encontraba físicamente. Había perdido el sentido del gusto, se alimentaba de lo que le rodeaba, seguía adelante, continuaba corriendo... pero no disfrutaba en absoluto, nunca podía dedicarle a nada más que el tiempo justo. Lo había decidido, necesitaba frenar, detener el motor y dejar de moverse, al menos, un par de días...

Así que, al final, decidió hacerlo. Cogió una semana completa para sí mismo, sin familia, sin trabajo, sin obligaciones... se marchó de viaje sin rumbo definido, con dinero suficiente como para no andar preocupado pero no tanto como para tener que preocuparse. Caminó, viajó en autobús, en tren, en avión... dejó que las horas pasaran, que el sol le tostase en una playa, que la lluvia empapase su pelo, que la televisión siguiese emitiendo mientras dormía a pierna suelta... perdió el tiempo a su gusto, viviendo cada instante, percatándose de las cosas más pequeñas y sutiles de su alrededor ¡y fue feliz! Tanto, que ya nunca volvió a ser el mismo, rompió con casi todo y decidió seguir viajando para siempre... por fin había encontrado su verdadera vocación, ¡vivir!

2 comentarios :

Jolan dijo...

Qué bien vienen estos relatos en momentos como en el que me encuentro. Pero qué difícil adoptar una decisión así...

Castillos en el Aire dijo...

Jolan, las decisiones son siempre difíciles, eso sí, si este microrrelato ha conseguido hacerte disfrutar aunque sea un segundo, su autor puede darse totalmente por satisfecho.

Espero que la decisión que tomes sea la que más feliz te haga.

Saludos