23 de marzo de 2013

El Libro de los Poemas Infinitos



Juan se encontró el Libro de los Poemas Infinitos en un rincón de la vieja biblioteca de su abuelo y se lo guardó sin que nadie le viese. Sí, habían vendido la casa con todo lo que había en ella y no podían llevarse nada, pero aquel libro estaba lleno de recuerdos y bellas palabras, de las canciones, historias y poemas que su abuelo le leía cada noche, recordándole siempre tras cada nueva velada que ese libro pertenecía a su familia desde tiempos inmemoriales… así que no pudo evitar el impulso de esconderlo y llevárselo. 

Al llegar a casa lo sacó de su bolsillo y se dispuso a leerlo, buscando rememorar alguno de esos bonitos poemas que su abuelo le había contado… sus manos temblaban, estaba muy nervioso y tenía un profundo nudo en la garganta… su abuelo hacía tiempo que había muerto, pero para él continuaba siendo un reflejo en el que mirarse, la persona a la que más había querido en el mundo.

Al abrir el libro se llevó una enorme sorpresa, el libro estaba en blanco. No pudo menos que sonreír, solo su abuelo podía haber urdido un secreto semejante, erigido desde la nada. Juan descubrió ese día comprendió el verdadero secreto del Libro de los Poemas Infinitos y desde entonces creó sus propias historias, cuentos y poemas… y al llegar a mayor usó el libro para entretener a su nieto favorito, haciendo que sus noches fuesen mucho más agradables…