22 de marzo de 2013

Enemigo Desconocido


En un gesto que tenía desde niño, el Rey se pasó los dedos por las cejas, estaba preocupado. Habían llegado noticias y rumores del Oeste, su pacífico reino, poco acostumbrado a las guerras y las batallas, estaba a punto de ser atacado por un ejército lejano y todavía desconocido. Aún no había nuevas concretas pero no podía menos que estar preocupado. Repasó las líneas defensivas de la fortaleza y los preparativos llevados a cabo, estaban fuertemente pertrechados de víveres y armas con las que enfrentar cualquier Mal que acechara, los campesinos habían sido evacuados o refugiados entre las murallas. Todo estaba listo. Eran pacíficos, pero no inocentes. Fuesen quienes fuesen sus enemigos, encontrarían una dura resistencia si querían hacerse con Ïllghar, la Ciudad Luminosa...

¿Quién podría estar recorriendo medio mundo para atacarles? No podía ni imaginarse qué raza sería capaz de atravesar un desierto de más de mil kilómetros de extensión para hacerlo... podrían ser trolls, ogros, centauros o los terribles Diablos Rojos, nadie lo sabía. Fuese lo que fuese estarían preparados, no se iban a rendir ante el enemigo, por temible y poderoso que pareciese, ni aunque se tratase de un ejército de millones de gigantes y titanes podrían derruir fácilmente las murallas que defenderían, sus vidas y sus familias dependían de ello...

Un mensajero asustado irrumpió vertiginoso en la Sala de Audiencias, sacando al Rey de sus pensamientos. "Son hombres, majestad -gritó- ¡quienes nos atacan son hombres"!, y en ese momento, el Rey supo sin ningún lugar a dudas, que aquella era la peor noticia que podría haberle llegado, no había criatura más feroz y deseosa de sangre enemiga que un humano, estaban irremediablemente perdidos.