7 de abril de 2013

El Sombrero del Infinito


Al recibir aquel regalo de su maestro, Roth no pudo evitar un gemido de admiración. Para un aprendiz de mago conseguir su primer objeto arcano era todo un acontecimiento, en especial si era tan poderoso como un sombrero mágico. Era todo un regalo. Su maestro, entre divertido y preocupado, miró al muchacho entrecerrando mucho los ojos y le advirtió que cuidase de aquel bien sobrenatural. No era partidario de entregar un artilugio tan codiciado y peligroso como el Sombrero del Infinito, pero el consejo de magia se había mostrado rotundo y ese muchacho un auténtico diamante en bruto...

Aun así no pudo evitar el prevenirle, el Sombrero del Infinito era uno de los artefactos más poderosos que uno podía conseguir, pero tenerlo era semejante a poseer un tesoro a la vista de todo el mundo o llevar sobre tu cabeza un troll rabioso. Por suerte para él, Roth, a sus doce años, era un chico muy inteligente y maduro. Mirlith sabía que no había un aprendiz más capacitado que ese muchacho para recibir un don tan preciado y siniestro al mismo tiempo, además, durante milenios aquel sombrero había ido recayendo en los alumnos más aventajados, sin ningún contratiempo, todos aquellos receptores habían terminado siendo grandes magos y en muchas circunstancias, en verdaderos genios de la magia…

Pero nadie en el consejo contaba con Marlen, ni siquiera contaron con ella Mirith o el propio Roth. Marlen fue un encuentro casual, una circunstancia improbable, un accidente. Marlen era una belleza impresionante que se cruzó en el camino de un joven aprendiz de mago que contaba apenas con quince años. El chico quiso impresionar a la muchacha y decidió que no habría nada mejor que extraer de su sombrero el más impresionante ramo de flores que ella pudiera haber visto en toda su existencia. Desoyendo las advertencias que llevaba escuchando desde que había recibido el artefacto y se asomó a su abismo infinito en busca de las flores. Era un joven inteligente y maduro, pero fue imprudente, como cualquier joven delante de una bella muchacha, se asomó al abismo sin tomar las precauciones necesarias, la magia nunca es gratis y siempre hay que usarla con infinita precaución, pero Roth era ya un gran mago a sus quince años y estaba turbado ante la presencia de Marlen… se asomó al abismo del sombrero y se cayó por el borde del infinito, quedando encerrado para siempre en su eterno interior.