4 de abril de 2013

La Primera Vez



Fue una casualidad la que me hizo hacerlo la primera vez, pasé del impulso al hecho casi sin pensarlo, casi sin proponérmelo… simplemente vi la oportunidad y la aproveché. Fue fácil, quizá demasiado. Siempre había pensado que realizar un acto como ese podría acabar conmigo, transformarme profundamente, convertirme en una persona diferente, puede que no peor, pero seguro que distinta… eso era lo que siempre había pensado…

Pero no fue así, ocurrió todo muy rápido, muy sencillo, muy limpio. Fue tan simple que una vez realizado solo sentí vacío, indiferencia. Aquello me asustó muchísimo, ¿qué clase de persona era yo si no era capaz de conmoverme con aquello?, debía ser una criatura terrible para poder seguir tan tranquilo después de aquel acto…

¿Cómo podía seguir siendo el mismo después de haberme comido el último panchito del platillo? ¿Cómo podía vivir sin vergüenza después de aquel acto tan flagrante? Desde ese día me convertí en un despiadado devorador de aperitivos y ya ninguno de mis amigos se pudo tomar una copa conmigo sin pensar en el momento en el que le iba a dejar sin tapita…