14 de mayo de 2013

Estaba Enamorado...


Estaba enamorado. Lo sabía desde la primavera anterior, cuando la hierba y la yedra habían cubierto el jardín casi por completo, cuando las cigüeñas habían por fin regresado al campanario y los días se iban haciendo más y más largos, cuando su sangre parecía hervir como si alguien le pusiese un fuego enorme bajo los pies.

Estaba enamorado. Y aún así tuvo que marcharse lejos, vestido de verdes y marrones, con las manos ocupadas por un metal embravecido y la cabeza tapada con una fea gorra en la que alguien había puesto una bandera. Estaba enamorado y eso le hacía ser fuerte, sentirse único y feliz de estar vivo… pero hubo alguien que se empeñó en convertirle en un número arrugado, la mitad de una tenue tienda de campaña, uno más entre millares y millares de sueños interrumpidos.

Estaba enamorado. Por eso escribía cartas de amor, por eso escribía poemas, lo hacía sin parar, escribía poemas, escribía cartas y las enviaba, aunque ninguna llevase sello alguno, aunque supiese que era imposible que llegaran algún día, aunque sus compañeros le mirasen con una mezcla de burla y envidia en sus miradas.

Estaba enamorado, eso es lo que le dijeron a su esposa al llevarle una bandera y unas cartas arrugadas como únicos recuerdos de su paso por la vida. Estaba enamorado, eso reza la piedra que ahora le recuerda y donde Ella llora cada día, aborreciendo aún más y más las guerras con cada nueva puesta de sol, con cada lágrima, con cada nueva bandera que llega al vecindario…

1 comentarios :

Adivín Serafín dijo...

Es una prosa poética muy bien llevada. Esa dualidad de amor-odio, es decir paz-guerra, no ha sido resuelta a pesar de que se escriba de ella.

Habrá que seguir haciéndolo.