30 de julio de 2013

La primera palabra...


Todo comenzó con una sola palabra. Una pequeña, frágil y solitaria palabra. Su efecto fue como el de una ola. Primero fueron los niños quienes la vieron y llevaron hasta su corazón sin apenas percatarse, después los mayores, más tarde la aprendieron a leer las mujeres y por último, incluso los hombres tuvieron que aceptar que allí estaba, como una idea descabellada, pero indeleble. 

Tras esa primera palabra llegó la primera frase, una frase que hablaba de belleza, de pasión, de libertad… las autoridades se empezaron a inquietar, intentaron borrarla y que el pueblo la olvidara, tenían miedo de que creciese hasta ser incontrolable. No pudieron borrarla, pero la taparon con un muro de hormigón. Fueron muchos los que no la recordaron nunca más, pero muchos más los que la llevaban ya grabada como a fuego en su alma y fueron incapaces de olvidarla, ya no necesitaban verla para saber que estaba ahí. 

Después llegó el primer libro, fue como un incendio desatado de repente, como una ola implacable capaz de abrazarlo todo. Cuando el primero de los lectores abrió la primera página y leyó lo que contenía ya nada ni nadie pudo detenerlo, pronto todo el país se llenó de nuevos libros, de nuevas frases, de nuevas palabras, de nuevos lectores. 

El gobierno intentó detenerlos, pero ya no pudieron contener aquella marea insondable, el tirano fue derrocado y los libros alzados al poder. Ese día, nació el temor y el odio que todos los dictadores tienen hacia los libros, porque todo el mundo, sin saber muy bien por qué, conocía ya la palabra Libertad.


1 comentarios :

DMClarisa Tomás dijo...

Muy bello... Hermosa palabra sin duda. saludos.