9 de noviembre de 2013

La Explosión


La habitación tembló y los libros que Joaquín tenía en la estantería se cayeron al suelo estrepitosamente. Se asustó muchísimo, ¿qué podía haber pasado? Se asomó a la ventana de su cuarto, en la que descubrió una grieta que la recorría de arriba abajo y entonces vio la gente corriendo, el coche en llamas, el humo completamente negro…

Un mal presentimiento le hizo ponerse unos vaqueros y un jersey lo más rápido posible y bajar las escaleras del portal saltando los escalones de tres en tres. En su descenso descubrió a muchos de sus vecinos asomados a las puertas, hablando atropelladamente unos con otros, llevándose las manos a la cabeza… cuando vio al pequeño Roberto, llorando de puro terror, aceleró el ritmo de su carrera.

Notó el azote del frío otoñal en la piel… fue lo último que sintió esa mañana, más allá del terrible dolor que le provocó la imagen que se encontró al llegar a la calle… Laura… hacía cinco minutos que se habían despedido con un beso, como todas las mañanas… Laura… no tenía que ver con soldados o policías, no tenía que ver con política, no tenía que ver con el País Vasco ni con la independencia… Laura… era solo una joven maestra que vivía en Madrid y que estaba embarazada… Laura… a quien había golpeado de lleno la onda expansiva cuando caminaba a su colegio… Laura… su mujer, estaba muerta al pie de su portal…


Personajes, atentado y situación completamente ficticios, aunque puedan recordar a muchas realidades...