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Porque la Guerra es una mierda, se mire como se mire

"La gran aventura de Sir Wilfredo - El asedio de las sombras"

Una novela para disfrutar de las princesas y de los caballeros.

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La importancia de las librerías

Artículo publicado en Diábolo Magazine

30 de julio de 2013

La primera palabra...


Todo comenzó con una sola palabra. Una pequeña, frágil y solitaria palabra. Su efecto fue como el de una ola. Primero fueron los niños quienes la vieron y llevaron hasta su corazón sin apenas percatarse, después los mayores, más tarde la aprendieron a leer las mujeres y por último, incluso los hombres tuvieron que aceptar que allí estaba, como una idea descabellada, pero indeleble. 

Tras esa primera palabra llegó la primera frase, una frase que hablaba de belleza, de pasión, de libertad… las autoridades se empezaron a inquietar, intentaron borrarla y que el pueblo la olvidara, tenían miedo de que creciese hasta ser incontrolable. No pudieron borrarla, pero la taparon con un muro de hormigón. Fueron muchos los que no la recordaron nunca más, pero muchos más los que la llevaban ya grabada como a fuego en su alma y fueron incapaces de olvidarla, ya no necesitaban verla para saber que estaba ahí. 

Después llegó el primer libro, fue como un incendio desatado de repente, como una ola implacable capaz de abrazarlo todo. Cuando el primero de los lectores abrió la primera página y leyó lo que contenía ya nada ni nadie pudo detenerlo, pronto todo el país se llenó de nuevos libros, de nuevas frases, de nuevas palabras, de nuevos lectores. 

El gobierno intentó detenerlos, pero ya no pudieron contener aquella marea insondable, el tirano fue derrocado y los libros alzados al poder. Ese día, nació el temor y el odio que todos los dictadores tienen hacia los libros, porque todo el mundo, sin saber muy bien por qué, conocía ya la palabra Libertad.


15 de julio de 2013

Luciérnagas fugaces

Luciérnagas fugaces

ideas

descabelladas unas
imposibles otras
locas todas ellas

acuden inesperadas
y muchas veces 
se marchan tan veloces como llegan

la mayoría acaba perdida
en la noche de mi habitual desgana
de mi eterna urgencia

y de aquellas que llegan hasta la bombilla
son centenas, millares, las que arden,
se consumen y se quiebran…

solo alguna, de tanto en tanto
y con mucha suerte
llega hasta las yemas de mis dedos,
y se convierte en borrón en mis cuadernos,
en sangre diluida entre recuadros,
en, con fortuna, un humilde verso,

en sueños,
en azules sobre blancos,
en una dulce y milagrosa quimera embotellada
y quizá, solo quizá,
puede que a veces
incluso en un minúsculo poema.

6 de julio de 2013

Ligar con el móvil

Se había estudiado aquel libro de cabo a rabo y sabía cuánto tenía que saber sobre el arte de ligar a través del móvil, estaba preparado, lo sabía gracias a las pruebas previas que le habían proporcionado dos rollos más que apetecibles a lo largo de las últimas tres semanas, no estaba nada mal para un tipo que no se comía una rosca y que hasta entonces llevaba más de dos años sin probar unos labios ajenos… cuanto menos una cama.

Lograr aquel número había supuesto todo un desafío, pero al fin lo había conseguido. Tenía el teléfono de Laura Albarado, la chica de la que llevaba enamorado desde que tenía doce años y con la que no cruzaba una palabra desde hacía casi tres, desde el momento en el que su amiga de siempre había empezado a salir con el imbécil de Roberto García, un musculitos de gimnasio con la mandíbula cuadrada y la arrogancia como epíteto principal.

Lucas envió el primer mensaje, tal y como era clave, quería generar interés en Laura, originar una complicidad especial y demostrar que era alguien a quien tener muy en cuenta… lo que no esperaba es que el mensaje lo leyese el mamonazo de Roberto García ni que la noche acabase en urgencias y con la cara con un boniato. Eso sí, a la mañana siguiente fue Laura la que le escribió para decirte que había cortado con el idiota de Roberto…