19 de enero de 2014

Aquel duende no sabía hacer ollas de oro...

Aquel pequeño duende no sabía hacer ollas de oro. Illel estaba triste y pensaba que suspendería el examen para ser Duende Adulto, así que intentó por todos los medios que nadie se enterase de su problema. Un día descubrió que su magia no era capaz de hacer aparecer oro de su olla de duende, pero que, en cambio, sí que podía extraer alimentos de la nada. 

Cuando llegó el día del Examen de Duende Illel, ante la mirada alucinada de todo el mundo no logró extraer ni una mísera moneda de oro de su olla… hizo aparecer manzanas, fresas y caramelos de miel. Tanto los profesores como los alumnos de la Escuela de Duendes abrieron primero mucho la boca, después abrieron mucho los ojos y un poco más tarde comenzaron a reír a carcajadas. Sin embargo, el profesor Dulell, el director de la escuela, les hizo callar al ponerse en pie y dejó a todo el mundo con la boca y los ojos más abiertos aún que antes al proclamar que Illel sería ese año el único duende de toda la escuela en tener un diez enorme en el Examen de Duende. Todos, incluido el propio Illel se quedaron patidifusos cuando Dullel afirmó “el oro que hace aparecer la magia de Illel no reluce a simple vista, pero relucirá mucho más que todo el del resto de los duendes”.

Cuentan que algunos años después Illel descubrió el hambre en el mundo de los humanos. Gracias a él no hubo niño en la Tierra que no tuviese algo que comer. También dicen que algún tiempo después Illel se hizo tan famoso que fundó su propia escuela, donde los duendes de todo el mundo intentaban aprender a sacar alimentos de sus ollas, pero esa, amigos, es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.