27 de enero de 2014

La Ceremonia de Gohn


Ser el segundo hijo varón en Gohn era un castigo. Con la piel repleta de llagas, las plantas de los pies abrasadas, los labios cuarteados y la garganta ardiendo Lört se preguntó si no habría sido más afortunado morir al nacer o al crecer en el nido de ratas y sabandijas al que le arrojaron durante su primera noche en el mundo de los vivos... Caminaba a duras penas, más por su fuerza de voluntad extrema que por la energía que su pequeño cuerpo retenía tras cuatro días de caminata. Un reflejo impactó dolorosamente en su rostro y el sonido de un gong le indicó que estaba en algún lugar físico, real, en mitad de aquel desierto de sal, de suplicios, de nada...

Con un esfuerzo inaudito logró levantar la mirada. Allí, imponente, a apenas diez metros de distancia, se erigía la majestuosa Torre Negra, el destino al que eran condenados los segundos vástagos varones de la ciudad de Gohn, si es que eran capaces de sobrevivir a sus primeros diez años en la urbe. Diez años de torturas, vasallaje, hambre y penurias. Decían las crónicas que de aquel lugar, de aquella torre negra como la obsidiana, nacían las leyendas y los magos más poderosos de todo el mundo, porque eran supervivientes desde su nacimiento y la magia requería de un esfuerzo extremo y de privaciones al límite de la muerte.

Lört nunca deseó ser mago no segundo hijo varón. No lo había pedido, no lo quería… y sin embargo, allí estaba, al pie de la mítica Torre Negra. Se giró en un burdo intento de encontrar al resto de niños y niñas abandonados en el desierto, se decía que solo uno era el destinado a convertirse en aprendiz, mientras que el resto era tragado por las sales y las alimañas del desierto… más de cien niños habían abandonado Gohn en una ceremonia que se celebraba año tras año… solo él había sobrevivido. En ese mismo instante Lört recuperó parte de sus fuerzas y acumuló toda su decisión, todo su coraje. Caminó hacia la torre, pronunció las palabras arcanas que daban acceso a su insondable interior y tomó una decisión: sería el mago más grande de todos los tiempos y destruiría a los habitantes de la ciudad de Gohn y de todas las ciudades donde se llevasen a cabo crímenes semejantes.