21 de marzo de 2014

Erase una vez un niño...


Erase una vez un niño. Solo era un niño, nada más… claro que, un niño puede ser muchas cosas a la vez. Iván era superhéroe los lunes, gigante los martes, astronauta los miércoles, camionero los jueves, cocinero los viernes, futbolista los sábados y científico los domingos.

Un día, Iván descubrió que había niños que no podían ser más que buscadores de metales, recolectores de plantas o hasta soldados en algunos países. Niños que no podían ser niños. A Iván aquello no le gustó nada y se lo contó a su clase en un cuento que escribió. Su cuento gustó tanto a su profe de lengua que se lo llevó a los otros profes y se lo leyó. Los profes estaban tan contentos con el cuento de Iván que se lo llevaron a otros profes de otros coles y los otros coles se los contaron a sus alumnos y los alumnos a sus padres y familiares. Al final, las palabras de Iván llegaron a toda la gente de su país y hasta a gentes de otros países…

El día en el que le escribieron desde Argentina para darle las gracias por escribir el cuento, Iván supo lo que iba a ser de mayor. Y ya no fue nunca más ni científico, ni futbolista, ni cocinero, ni camionero, ni astronauta, ni gigante ni tampoco superhéroe. Desde ese día escribía cuentos a diario, para que otros niños pudiesen ser todo lo que ellos quisieran y, sobre todo, para que pudieran seguir siendo niños… porque eso fue algo que Iván supo desde el principio, que los niños, sean lo que sean y jueguen a lo que jueguen, siempre, pero siempre, siempre, tienen que ser niños.

Cuento narrado en el programa especial de Menudo Castillo desde el I Festival LIJ de Tres Cantos


A Iván le costó algún trabajo, pero con sus cuentos y la voluntad de muchas personas en todo el mundo logró que al final no hubiese niños que no fuesen niños y que pudiesen comportarse como tales. Eso sí, tuvo que escribir muchos cuentos y esforzarse un montón. Años después, cuando ya era un señor muy mayor y contaba batallitas a sus nietos, le hicieron un homenaje en todo el mundo, abrieron bibliotecas a su nombre, escribieron libros y hasta le esculpieron una estatua, había conseguido que el mundo fuese un lugar mejor. Luego quiso conseguir que se acabasen todas las guerras y aunque algunos le dijeron ya era muy mayor él se empeñó en conseguirlo, aunque esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.

Epílogo...