14 de marzo de 2014

Laura


Sin saber por qué hoy he recordado a Laura,
una chica con la que cursé primero de BUP
(cuando no era ni intenso ni atento),
no fue especial para mí
o no más especial que el resto de la clase
que transformó mi niñez en una atolondrada adolescencia,
es cierto que aún sigo pensando
que me hubiese encantado tocarla el culo,
eso sí que es cierto…
tenía un culo perfecto, Laura…

pero Laura no es importante en mis recuerdos por su culo,
qué también podría haberlo sido, la verdad,
lo es por su coraje,
por su empeño,
por su ejemplo.

Laura escribió un texto para clase con todo tipo de tacos
que un profesor imbécil se empeñó en censurar,
Laura y su culo no los cambiaron,
al menos hasta que el suspenso y nuestro silencio fueron algo más que una amenaza,
era una valiente,
una adolescente intensa y comprometida,
seguro que ha llegado lejos.

Acabábamos de leer, por imperativo escolar
“El guardián entre el centeno”…
y ese idiota no quería tacos en su clase
ni en sus textos…

el mundo está lleno de cobardes…
Laura no lo fue entonces
  el resto nos callamos
la redacción quedó impoluta
al menos para el imbécil.
y para el resto del rebaño.

Laura aprobó,
seguro que ha llegado lejos,
pero tuvo que borrar sus tacos,
creo que había sido la única en comprender la novela de Salinger…
los demás nos cobijamos en la cerca…

Este no es un buen poema, lo sé,
seguramente ni siquiera sea un poema,
pero creo que Laura, y su culo, se merecían estas palabras,
y llevaba muchos años queriendo llamar imbécil a ese tipo.