13 de marzo de 2014

Ramiro, otro Dragón Lector

Estar en aquella librería era tan especial que Ramiro no sabía dónde meterse, qué mirar, qué tocar, qué leer… había escuchado tanto, pero tanto tanto sobre El Dragón Lector y su mágico protector azul que estaba completamente alucinado. Se subió el cuello de la gabardina y se ajustó el sombrero, para que ninguno de los niños que leían, tocaban y miraban los libros sin parar le descubriese. 

Pero claro, cuando uno está en una librería especial, acaba encontrando un libro especial y convirtiéndose en alguien especial… así que Ramiro, cuando vio aquel libro de dragones, princesas, caballeros y mofetas (sí, mofetas, ¿qué pasa?), no pudo evitar dar un salto de alegría y lanzar un gritito emocionado. Y ahí se descubrió el pastel, porque Ramiro no era un niño como los demás, ni una señora con un bolso de piel, ni siquiera era un señor con barba… no, qué va, era un dragón, pero con alas y todo, un dragón de todos los colores a la vez y cresta puntiaguda en la cabeza. Todo el mundo se quedó muy asombrado en la librería, todos menos el pequeño Hugo, que se acercó hasta el dragón recién descubierto y le regaló una sonrisa. Una sonrisa pequeñita al principio, que creció y creció y creció en el corazón de Ramiro hasta casi llegar a asustarle, porque le entró de repente un calor desconocido en el corazón y pensó que se quemaba por dentro. 

Dicen que el pobre dragón recién descubierto salió corriendo de la librería, pero sin llevarse el libro ni nada y que salió volando hacia las nubes sin dejar de reírse a carcajadas. Y cuentan que algunos días después regresó, aunque ya sin gabardina ni sombrero y que allí, en El Dragón Lector conoció nuevos libros, descubrió nuevas sonrisas e hizo nuevos amigos que llevarse hasta su casa más allá de las estrellas… pero esa, amigos, es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.


Para Leo y compañía, 
Javi.

Este es un regalo para mis amigos de la Librería El Dragón Lector, en Madrid, que cumplieron hace unos días 10 años

FELICIDADES

1 comentarios :

Pilar dijo...

Qué maravilla, Javier. Es un relato precioso. Lo guardamos en nuestra colección de increíbles regalos de nuestro cumple. Muchísimas gracias