12 de abril de 2014

El País del NO

En el país del NO todo el mundo conocía una única palabra, “NO”, así que, cuando nació un niño que no sabía decir NO y en cambio pronunciaba un ininteligible vocablo desconocido por todo el mundo que sonaba algo así como “SÍ”, no supieron qué hacer con él.

Como no era un país malvado y sus habitantes cuidaban y querían a todos los suyos aunque no los entendiesen, criaron a aquel niño a quien nadie entendía una sola palabra, pero cuando este se hizo mayor decidió recorrer mundo, para ver si había alguien capaz de entenderle. En su viaje aprendió algo que a nadie en su país se le había ocurrido intentar, a decir NO además de SÍ. Fue gracias a un anciano profesor muy paciente y testarudo que lo consiguió después de casi dos semanas de empeño. Gracias a muchas personas, países y aventuras diferentes, aquel niño que ya era un joven aprendió muchísimas palabras más, tantas, que no sabía qué hacer con ellas, ya que en su país a nadie parecían hacerles falta. 

Hay quien cuenta que las guardó en un baúl secreto bajo la sombra de un roble centenario y que un día hubo un niño que lo encontró y se llevó todas aquellas palabras a todo el mundo que las quisiera aprender y escuchar, pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.