27 de septiembre de 2014

La Cazadora IV

La cabeza me va a estallar... siempre supuse que morir sería otra cosa, que ya no sentiría ni dolor ni pérdida ni albergaría el sentimiento de saberme derrotada. No he muerto, lo sé. Lo cierto es que he tardado apenas unos segundos en saber que no lo he hecho y por lo que he visto hacer a esas Criaturas, por lo que debería ser ahora mismo, tampoco me he llegado a transformar. Dos milagros que no sé a quién deberé pagar y que no merezco. Tendría que haber muerto. Sería un justo castigo por haberme dejado engañar, por haberme permitido perder a la pequeña. Soy una idiota, siempre lo he sido.

Estoy desnuda. Un vendaje cubre mis heridas y un aroma dulzón me habla de algún tipo de remedio para curarlas. Sea quien sea sabe lo que hace. El costado aún me arde, pero el dolor es tan persistente como aceptable. ¿Cuánto tiempo llevo dormida?, ¿dónde estoy? Aún necesitaré unos minutos antes de ponerme en pie, estoy débil, agotada. He debido tener fiebre. La oscuridad me abraza, podría dejarme mecer por ella algo más, podría abandonarme al sueño... pero Kira... ella tira de mí, tengo que levantarme, tengo que... espera, oigo murmullos. Hay más de una persona al otro lado de las paredes que me rodean, ¿cuántos?, ¿quiénes?, ¿amigos o enemigos? Solo puedo hacer una cosa, descubrirlo.

No debería levantarme aún, lo sé, pero debo hacerlo, no puedo perder más tiempo. Él me esperaba, tenía que llevarle a la niña o Kira… ¡maldita sea!, ¿cómo he podido dejarme atrapar por Ellos? Mi cabeza… he de recostarme de nuevo, al menos hasta que mis ojos se acostumbren a las penumbras, hasta que logre levantarme sin caer de nuevo. No puedo levantarme, ¡no puedo! Si no llego a tiempo, si me he demorado demasiado, mi hija morirá, Él siempre cumple sus amenazas. Necesito recuperar la Brújula, mis armas, necesito encontrar un niño. Tengo que levantarme, tengo que…