23 de septiembre de 2014

La Cazadora

La redención es un punto de vista... un estado de ánimo en realidad. No sé quién pretende redimirme de mis supuestos pecados ni por qué tengo que hacerlo, pero aquí estoy, presta para la batalla, dispuesta a ofrecer mi sangre y mi alma para ser perdonada por un ser que ni siquiera sé realmente si existe. Aquí huele a podrido. La ciudad aún humea, no debería prevalecer el olor a carne muerta, sino la peste a quemado. Algo va mal en este lugar, muy mal. Intento prepararme para afrontar cualquier cosa que aceche en sus sombras abrasadas, en sus cenizas. Sé que es una estupidez, una nunca está preparada para toparse con algunas cosas. Estoy harta de dioses y demonios.

Desato en silencio las correas que fijan mis espadas a mi espalda. El carcaj está repleto. Las dagas también están en su sitio. Tenso el arco en un gesto mecánico e intento vislumbrar algo a través de la difuminada luz de la noche de luna llena que me enmarca. Es inútil, no descubriré qué tengo que encontrar ahí dentro hasta que me tope con ello, siempre es igual. Nunca conozco el objeto de mi misión hasta que lo he encontrado… o perdido. El primer paso siempre es el más complicado de dar, el resto es una sucesión imparable. Sé que, una vez que esté ahí dentro, no podré retroceder, será como una cuesta abajo, no podré frenar. Cierro los ojos, respiro, exhalo y, como siempre, intento ver el rostro de Mika, la carita redonda de mi pequeña. Cada vez se me hace más complicado el recordarla, estoy olvidando incluso el color de sus ojos… ¡maldita sea!

Atravieso la empalizada, como la tuvieron que atravesar en su día, no hace demasiado tiempo, las Criaturas. A pesar del fuego que ha consumido gran parte de la ciudad aún hay sangre en las calles, aún hay cuerpos y pedazos de cuerpos, aún hay señales de la violencia desenfrenada de esas bestias sin alma. Me encontraré con ellas tarde o temprano, lo sé, intentarán desmembrarme y devorarme, aunque se llevarán una sorpresa desagradable. No soy fácil de matar, lo descubrirán muy pronto. Solo espero que siga teniendo la fortuna de mi lado y que en esta ocasión, una vez más, sobreviva para seguir olvidando a mi hija poco a poco, para seguir afianzando el odio hacia sus captores. Algún día, descubrirán que no es una buena idea el enfrentarse conmigo.