11 de octubre de 2014

Crecer


Crecer
pensé que era otra cosa

quizá
responder incógnitas nonatas
acomodar bloques de certezas
cerrar experiencias, completarlas…

ya sé que lo sospechas, seguro que lo sabes

¡estaba equivocado!

Esa es la única respuesta que me queda.

Cada día me crecen las preguntas,
ramificaciones vivas de dudas e incertezas,
me extraño más a cada hora,
los minutos transcurridos
me hacen vacilar de mis segundos,

y es que, yo mismo, lo sé de sobra,
soy preguntas sin respuestas,

nada más.

El mundo en sí es una interrogación eterna,
una perfecta incomprensión,
un sueño incompleto de final abierto y cabos sueltos.

He perdido lo absoluto,
mis blancos y mis negros se escurrieron de mis dedos,
ya solo me quedan mis vivencias incompletas,
mis tambaleos,
mis sospechas.

Nada es ya seguro…
nunca lo fue, es cierto
ahora lo sé, o al menos lo recelo.

Crecer
pensé que era otra cosa.
Ahora ya no pienso en totales,
solo creo, divago, sueño…

Crecer.

Es un largo caminar a la deriva,
un descubrimiento diario de uno mismo,
una alegría, una congoja, un sinsabor, una fiesta…
una senda cubierta de malezas

y, al final del todo
o eso creo
al fin encontraremos
la única incuestionable de nuestras certezas.