31 de diciembre de 2014

El último cuentito del año en Menudo Castillo

El burrito que perdió la sonrisa

Había una vez un burro que no sabía sonreír, o quizás había olvidado cómo se hacía. Era un burro muy pequeñito que casi ni se asomaba por encima de la cerca de madera de la granja en la que vivía. Los corderos y las gallinas lo miraban de soslayo cuando salían a pasear y murmuraban lo triste y cabizbajo que caminaba siempre. Pocos sabían, porque eran demasiado jóvenes para haberlo vivido, que la causa de la tristeza del burro era la partida de su dueño, Antonio, de apenas veinte años, que un buen día se tuvo que marchar de la granja de sus padres por culpa de una guerra que aún no había terminado. Desde entonces el burro había encogido hasta ser tan pequeño como lo era y había perdido la sonrisa, como Jonás, el granjero y Juliana, su mujer. La propia granja parecía marchita ante la partida del joven. Una noche, una tormenta sacudió los cimientos de toda la casa, del establo e incluso de todos los seres vivos que la habitaban. La furia de los truenos parecía demasiado potente para ser producida por la naturaleza. A la mañana siguiente todos supieron que algo extraño había sucedido en los alrededores y Jonás, con lágrimas en los ojos, pronunció una palabra que sonaba a humo y cenizas, a sangre y a dolor, Bombardeo… dicen que aquel burrito, años después, recobró la sonrisa e incluso su tamaño y lustre original, hay quien afirma que incluso recuperó la juventud perdida durante la guerra y los primeros años de posguerra, dicen que fue a causa del regreso de Antonio, que vino con una sonrisa en la cara y los años perdidos grabados en el corazón. Dicen que Antonio, Juliana y Jonás vivieron años muy duros, pero muy felices y que, tiempo después, llegó un terremoto que sacudió los cimientos de la granja, un pequeño vendaval llamado Julián, que cabalgó durante años a lomos de un burro que nunca dejaba de sonreír y que era la envidia de todas las granjas colindantes, aunque esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.


La fantástica ilustración que acompaña al cuento es un regalo de la ilustradora Susana Rosique, ¿a que es lo mejor de la entrada?

1 comentarios :

MARIA SANTUY dijo...

FELIZ AÑO NUEVO. Gracias por tu labor. Suerte y prosperidad.